« ¿ Has estado en una tienda de campaña llena de viento ? ¿ Has estado en una tienda de campaña llena de besos ? Partes militares. Pantanos pintados con fidelidad loca por Dante Gabriel Rossetti ». Con estas frases inicia Roberto Bolaño las primeras páginas de un cuaderno de tapas marrones, conservado en el archivo del escritor chileno. « Es blues esta mañana, aunque escuches saxos suspendidos de los marcos de las ventanas, aunque tú mismo llores tan suavemente con el piano callejero; un alba presente que se reparte en dos : no se le escapa ni un globito de aire ; la ternura de reposar la cabeza en ese milagro, en esa mirada tuya que te devuelven las vitrinas mientras vas entrando a la ciudad », continúa, y en seguida, tras un espacio en blanco punteado sólo por una estrella a modo de signo de punto y aparte : « Quiero escribir una novela y ya ni siquiera tengo paciencia para mandarme un poema largo, ¿ cómo voy a hacer esto, señor ? Así se lamentaba en las mañanas este héroe de Kavafis en su ratonera barcelonesa, con un libro sobre los rayos láser en su mano izquierda y otro escrito por Fritz Leiber en la derecha ». En el cuaderno de espirales fechado el 15 de agosto de 1978, Roberto Bolaño declara su ferviente deseo de ser novelista. Las anotaciones prosiguen : « No quiero escribir más poemas : Quiero escribir una NOVELA, pero me cuesta tánto empezar », con tilde en la a del adverbio, como queriendo acentuar así las fatigas que veía en su propósito. Bolaño llegó a la literatura por medio de una apasionada vocación poética.





















