En julio del pasado año el Boletín Oficial de la Diócesis de Oviedo daba cuenta del fallecimiento en Madrid de José Luis Martín Vigil. El escritor que triunfó en los sesenta y los setenta, el exjesuita adorador de San Ignacio, el homosexual confeso que incluso se permitió discutir de sexo con Susana Estrada ante las cámaras de Televisión Española, el autor de La vida sale al encuentro, la obra que hizo llorar a más de una generación, se fue en silencio. Sin hacer un ápice de ruido, sin dejar ninguna huella impresa en los últimos años de una vida marcada por la enfermedad – salvo algún que otro comentario en internet -, sin dejarse ver ni notar… En una residencia de Alcobendas y con 91 años, falleció el 20 de febrero de 2011. Tal fue su silencio que no fue hasta ayer cuando el autor recuperaba un poquito de vida en la actualidad española a través de un artículo de Luis Antonio de Villena en El Mundo, que daba noticia de sus últimos días y su adiós. No fueron esos días los mejores. [...] Nacido en Oviedo en 1919, se formó como ingeniero, combatió en la guerra civil con los nacionales y dio el salto a las letras formándose en Filosofía y Letras y Humanidades y Teología. El siguiente paso fue ingresar en la Compañía de Jesús. En 1953 se ordenó sacerdote y aunque cinco años después le dijo adiós a la casulla, siempre mantuvo intacta su fe y se consideraba un « sacerdote ad aeternum ». Tanto es así que en los ochenta se refugió en el secreto de confesión para no desvelar ante un juez el nombre del joven ladrón de unos grabados de Picasso que, arrepentido, confió en él su devolución al museo madrileño del que fueron sustraídos.



30 enero 2012 a las 21:30
martin vigil produce un impacto social grande, no sólo por su literatura, sino porque es un cura con una gran pasion efobofílica, atractivo sexual hacia los adolescentes, y eso le da ya una gran personalidad, con lo que la gran repulsa de muchos le convierten,paradójicamente, en un personaje atractivo para otros, y muy afamado para todos. O no os acordais ya de salman rusdi aquel escritor tan simple al que le dio una fama internacional el escribir, supuestamente, blasfemias contra el islam y ser perseguido después a muerte por los mahometanos.