18/06/13 – Dalí y Lorca, cartas de seducción

Salvador Dalí y Federico García Lorca en Cadaquès, en 1927

Salvador Dalí y Federico García Lorca en Cadaquès, en 1927

« Tú eres una borrasca cristiana y necesitas de mi paganismo [...] yo iré a buscarte para hacerte una cura de mar. Será invierno y encenderemos lumbre. Las pobres bestias estarán ateridas. Tú te acordarás que eres inventor de cosas maravillosas y viviremos juntos con una máquina de retratar [...] ». Así de apasionado escribe Salvador Dalí en el verano de 1928 a su íntimo amigo Federico García Lorca. Era algo más, « un amor erótico y trágico, por el hecho de no poderlo compartir », aclararía el pintor en 1986, en una carta al director publicada en El País y dirigida a Ian Gibson, al que acusa de subestimar sus relaciones con el poeta, « como si se hubiera tratado de una azucarada novela rosa ». La relación entre estos dos genios se dio, con altibajos, entre 1923 y 1936, y dio pie, colaboraciones artísticas aparte, a un intenso epistolario, una particular conversación iniciada en 1925 y que, por vez primera, puede leerse en su conjunto en Querido Salvador, Querido Lorquito (Elba), gracias a la labor del periodista Víctor Fernández. Tan hábil como meticuloso, Fernández (que ha recuperado la erudita edición de las cartas de Dalí que anotó el estudioso Rafael Santos Torroella) ha reunido además la correspondencia que Lorca mantuvo también con el padre y la hermana del pintor, Ana María Dalí, y con Lidia de Cadaqués, extravagante personaje que se creía la reencarnación de La ben plantanda de Eugeni d’Ors. Tampoco es tanto epistolario. De la cartas del pintor al poeta aún han sobrevivido una cuarentena ; de las de Lorca a Dalí, apenas siete. Fernández cree que la explicación a la diferencia aparece si se busca a la mujer. En este caso, a dos : « Una es Ana María, que vendió mucho material de archivo de su hermano tras la Guerra Civil ; la otra es Gala, que por celos destruyó otras muchas ; entre los papeles de García Lorca ha sido hallada una anotación que reza : « Gala no me gusta » ; luego se sabe que Lorca era uno de los temas no gratos en casa de los Dalí cuando estaba Gala ; entre los papeles del pintor hay cartas de Lorca recortadas con tijeras ; a esa documentación tenía acceso poquísima gente, entre ellas la mujer del pintor », sitúa Fernández.

Noticia completa (El País).

Foto : Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

18/06/13 – El haiku y sus circunstancias

Seitei (Shotei) Watanabe - Pájaros en una rama de cerezo (S. XIX)

Seitei (Shotei) Watanabe – Pájaros en una rama de cerezo (S. XIX)

Asistimos a una época en la que priman los 140 caracteres. Brevedad y rigidez, ante todo. Hablamos de una twitteratura que bebe del haiku japonés, compuesto de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas métricas repectivamente. Es el año dual España-Japón, enmarcado entre actividades como la exposición de estampas japonesas en el Museo del Prado y la conferencia que ofrece este lunes en el Instituto Cervantes el poeta Mutsuo Takano, vicepresidente de la Asociación de Haiku Contemporáneo, sobre la historia, las características y los principales artistas del haiku. Qué mejor momento para analizar la presencia de esta forma en la poesía de nuestro país. Jesús Munárriz, editor de Hiperión, y los poetas Antonio Colinas, Felipe Benítez Reyes, Martín López-Vega y Jordi Doce hacen un repaso del auge del haiku. « Se trata de una estructura indisociable a una manera concreta de entender el mundo. Se basa en una relación con la naturaleza, con saber mirar y al mismo tiempo impedir la presencia del yo. El autor se funde con lo que está viendo, el ego desaparece, dando paso a la despersonalización y a la entrega », explica Jordi Doce, profesor en Hotel Kafka. El haiku se remonta a la Edad Media japonesa, aunque, igual que nuestras letras, alcanza su máximo esplendor en el siglo XVII. El descubrimiento en España, no obstante, tardó en producirse, pues no fue hasta principios del siglo XX, en los años 20, que triunfó el exotismo del arte oriental, y con él su influencia en la poesía. « Muchos poetas de diversos países occidentales, como Francia y los Estados Unidos, se han fijado en el haiku desde hace décadas, como, por ejemplo, el poeta francés André Malraux. En el área hispanohablante, el poeta mejicano José Juan Tablada supo de la existencia del haiku en las primeras décadas del siglo XX, y empezó a componer haiku en castellano. Tablada ejerció una influencia determinante sobre Octavio Paz », explica Takano. « Paz tenía muy bien asimilado el espíritu del haiku », cuenta Munárriz, « y en 1957 tradujo la fundamental Sendas de Oku, de Matsuo Basho. » « La difusión fue mayor en América », precisa, aunque Federico García Lorca, Juan Ramón Jiménez y Luis Cernuda mostraron su interés en esta nueva forma.

Noticia completa (El Cultural).

Ilustración : Wikimedia Commons.

18/06/13 – Memorias de un hombre de acción

Borís Sávinkov - El Caballo negro

Borís Sávinkov – El Caballo negro

Borís Sávinkov se movía como pez en el agua entre la bohemia de Montparnasse a principios del siglo XX, Apollinaire lo llamaba « nuestro amigo el terrorista ». De familia acomodada y nacido en 1879 en Járkov (Ucrania), Sávinkov vivió de joven en Varsovia y estudió Derecho en la Universidad de San Petersburgo, de donde pronto fue expulsado por participar en movimientos de protesta estudiantil. En 1903, exiliado en Ginebra, entabló relación con Ekaterina Brechko-Brechkovskaia, considerada « la abuela de la revolución rusa », quien lo adhiere al Partido Socialista Revolucionario. Allí conoce al agente provocador Azev, que lo introduce en la lucha armada. En su carrera como terrorista, Sávinkov llevó a cabo un par de exitosos atentados : el perpetrado contra el ministro del Interior Plehve en julio de 1904 y el que acabó con la vida del gobernador general de Moscú, el gran duque Sergei Alexandrovich, en 1906. Los preparativos del segundo, el propio asesinato e incluso sus consecuencias aparecen en El caballo amarillo, editado en 2009 por Impedimenta. La misma editorial pone ahora al alcance de los lectores El caballo negro, continuación de aquella novela autobiográfica, seguida de En prisión, el relato de la última etapa de la vida de Sávinkov, pasada en el siniestro edificio de la Lubianka, desde donde, pese a ser un preso privilegiado, que podía escribir, leer, recibir libros e incluso salir, parece que se arrojó por una ventana el 7 de mayo de 1925. Antes había tenido tiempo de atentar contra el zarismo, luchar a favor de la Revolución de 1917, ser nombrado ministro de la Guerra durante el Gobierno de Kérenski y reclutar un ejército de voluntarios para intentar acabar con el poder de los bolcheviques. Es precisamente la experiencia con ese improvisado ejército la que se nos narra en El caballo negro. Al igual que El caballo amarillo, la obra está estructurada en forma de diario y protagonizada por George O’Brien, álter ego de Sávinkov. Pero aquí, en cuanto que se narra la historia de un fracaso, el tono es bastante más oscuro que en la novela anterior. Sorprenden el laconismo y el contundente distanciamiento con que se desvelan, normalmente a través del diálogo de los personajes, los fusilamientos disciplinarios, los asesinatos y las represalias : « Volví a mi tienda. Y desde allí oí un chillido. Un hombre no grita así. Era el grito de una liebre herida », informa O’Brien después de que sus hombres atrapen al joven cabecilla de una expedición enemiga y hagan con él lo que corresponde en estos casos.

Noticia completa (LNE).

18/06/13 – Cien libros para ordenar el caos

Cien libros para ordenar el caos

Cien libros para ordenar el caos

Expertos de 14 países preparan una lista antes de la entronización del libro digital : un canon de la literatura occidental para las bibliotecas familiares.
…Homero, Woolf, Rulfo…
Orden en el caos. Jerarquización en la anarquía. Boyas en medio de un océano tempestuoso. Semáforos en la imbricación entre los mundos analógico y digital. Ideas satanizadas en los últimos tiempos en nombre de la libertad y la relativización de valores artísticos, pero que ahora quieren reivindicar para la literatura 57 expertos de 14 países. Propondrán una biblioteca de cien obras de ficción y cien de no ficción del mundo occidental que no deben faltar en las familias, en las bibliotecas de las casas. Doscientos libros que serán editados en papel antes de que el mundo digital arrincone el modelo tradicional.
…Platón, Gogol, Faulkner…
De La Biblia a García Márquez. Entre medias, como en toda lista, no sobrará ningún libro, pero sí faltarán algunos, según cada lector, de acuerdo al ejemplo de lista que presenta Miguel Ángel Garrido Gallardo, investigador del CSIC y presidente del Congreso Internacional La biblioteca de Occidente en contexto hispano, que empezó ayer y terminará el sábado en Madrid, con escala el miércoles en San Millán de La Cogolla. Un encuentro organizado por la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), el CSIC y Cilengua ; con ponentes como José-Carlos Mainer, crítico literario español y profesor de la Universidad de Zaragoza ; José Manuel Sánchez Ron, académico y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid ; Michel Zink, del Còllege de France en París ; y Giovanni Maria Vian, de la Universidad de La Sapienza de Roma.
…Ovidio, Dante, Whitman…
¿ Qué cien libros de ficción se deberían conservar en los hogares ? ¿ Cuáles de ciencia, filosofía, política, historia o economía ? El espíritu del congreso, según Garrido Gallardo, no es crear un canon propiamente dicho, sino proponer una serie de títulos esenciales para apreciar, disfrutar y comprender la literatura y el curso de su historia inacabable.

Noticia completa (El País).

Foto : Wikimedia Commons.

18/06/13 – Un Byron del siglo XX

Artemis Cooper - Patrick Leigh Fermor : an adventure

Artemis Cooper – Patrick Leigh Fermor : an adventure

Vinculada a Patrick Leigh Fermor a través de su abuela, lady Diana Cooper, corresponsal de Evelyn Waugh y gran amiga de aquel, Artemis Cooper ha escrito una hermosa biografía en la que llevaba años trabajando, aunque se comprometió a no publicarla hasta después de la muerte de su biografiado, al que se refiere en todo momento, como hacían los integrantes de su círculo, con el familiar Paddy. Leigh Fermor fue un héroe de novela y no hay duda de que Cooper lo adoraba, pero es imposible no sentir devoción hacia quien fue no sólo uno de los últimos viajeros genuinos del siglo XX, sino también un excelente escritor cuya obra, aun siendo escasa, señala una cumbre de la narrativa en lengua inglesa. La biografía de Cooper recuenta o matiza muchas de las peripecias de las que el propio Paddy habló en sus libros, pero completa huecos importantes como los referidos a la personalidad de sus padres, sus relaciones sentimentales o los estrechos vínculos con su editor, el benemérito John (Jock) Murray, que lo alentó siempre en su trabajo. Deja claro que Leigh Fermor tuvo otras muchas amigas y amantes, pero se refiere sobre todo a las dos principales mujeres de su vida, la princesa rumana Balasha Cantacuzene y, sobre todo, la fotógrafa Joan Rayner, con la que el escritor se casó y mantuvo durante décadas una relación libre, hasta la muerte de ella en 2003. Por su espíritu festivo, podría decirse que Paddy vivió como en una vacación perpetua, pero lo decisivo es que supo volcar su sabiduría y su experiencia en un puñado de libros memorables. No tenía veinte años cuando, después de una adolescencia disoluta al estilo de Cuerpos viles, la deliciosa novela de Waugh donde se retrata la vida alegre de la Bright Young People, decidió abandonar los estudios y su idea de ingresar en el ejército para emprender una inverosímil peregrinación a pie desde Rotterdam hasta Constantinopla, un año y tres semanas, entre 1933 y 1934, que más de cuatro décadas después narró en su obra maestra, formada por El tiempo de los regalos (1977), Entre los bosques y el agua (1986) y una prometida tercera parte (The Broken Road) que no llegó a concluir, cuya esperada edición póstuma, a partir del único de los diarios que sobrevivió al viaje y de un mecanoescrito titulado A Youthful Journey (1963), correrá a cargo de la propia Cooper.

Noticia completa (Diario de Sevilla).

Foto : Wikipedia.

18/06/13 – Un seminario desvelará la huella de Blasco Ibáñez en el cine japonés con material inédito en España

Vicente Blasco Ibáñez

Vicente Blasco Ibáñez

La sede en Valencia de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) celebrará, del 3 al 5 de julio, el seminario Blasco Ibáñez y las artes visuales, en el que se analizará la influencia del escritor en el séptimo arte y se desvelarán algunas sorpresas, como su huella en la cinematografía japonesa con material inédito en España, destaca la entidad educativa. La UIMP, en colaboración con la Casa Museo Blasco Ibáñez y la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Valencia, organiza este curso, que pretende abordar la relación entre el novelista valenciano y el arte cinematográfico, declaran los impulsores de la iniciativa en un comunicado. En el seminario, resultado de una red internacional de hispanistas interesados en Blasco, se pondrá el foco sobre la influencia indudable del escritor y político en la cinematografía, desde los hitos más conocidos, como las adaptaciones estadounidenses de Sangre y arena y Los cuatro jinetes del Apocalipsis, con una gran repercusión en Hollywood, pero también aspectos más desconocidos de un legado que llega a Japón. Así, el especialista David George, del Bates College de Lewiston, presentará una película japonesa inédita en España basada en un relato de Blasco. El periplo del autor por tierras niponas arranca, según explicará el estudioso en la ponencia que presentará en Valencia, el 24 de diciembre de 1923, cuando el novelista desembarca en el puerto de Yokohama donde comienza un tour por Japón, han señalado a Europa Press los responsables de la actividad formativa. En la cumbre de su fama internacional, es recibido como una auténtica celebridad, explicará el especialista, y su nombre y foto aparecen en la prensa de Tokio junto a artículos que hacen recuento detallado de su vida y obra. Cuando llegó al país oriental, varios de sus libros ya se habían traducidos al japonés y las adaptaciones hechas en Hollywood se habían estrenado en los cines de Tokio, Osaka y Kioto.

Noticia completa (La Información).

Foto : New York Public Library Digital Gallery.

18/06/13 – La época alfonsí y el siglo XIV

Alfonso X el Sabio

Alfonso X el Sabio

Su proceder como mecenas se vio cumplido con el desarrollo de la Escuela de Traductores de Toledo, la cual ya funcionaba desde el siglo XII aunque será ahora con su patronazgo cuando alcance su momento más esplendoroso. Alfonso X, como nadie hasta ese momento, supo aprovechar la realidad social de su reino con la convivencia de judíos y musulmanes, ya que de ambos grupos intentó asimilar toda la cultura de la que eran portadores. Además, su interés no se centraba en los temas metafísicos o teológicos, que eran los que ocupaban los estudios de otras universidades europeas, sino que su preocupación se centraba en todas aquellas disciplinas que podrían estar al lado del ser humano, como la astronomía, la historia, el derecho o la medicina. Con Alfonso X la lengua castellana adquiere carta de naturaleza como lengua escrita y cultural. Tal afirmación puede ser hecha porque antes de su reinado, la lengua culta escrita era el latín, y a partir de la labor de su scriptorium y de la difusión de documentos desde su cancillería, deja ese puesto prominente al castellano. Como ya hemos dicho, el monarca estaba interesado en los temas humanos, pero la cultura cristiana sólo le ofrecía la perspectiva desde el punto de vista teológico cristiano, por lo que recurrió al saber como lugar en el que obtener datos más interesantes para sus objetivos. En su reino podía tener a su alcance toda una tradición cultural diferente como la árabe o la griega clásica, por lo que el objetivo que se marcó fue el de tener accesibles esos conocimientos. Es en este ámbito donde cobra su verdadera importancia el taller de traductores. Funcionaba con distintos sabios especialistas en diferentes lenguas, como el árabe, el hebreo, el italiano, el griego, el leonés, o el castellano, que se coordinaban entre sí para realizar las diferentes traducciones o los encargos del rey. Para una misma tarea se necesitaban diferentes colaboradores ya que era muy difícil que un mismo traductor conociera perfectamente varias lenguas, el árabe o el griego como lenguas de partida y el latín como lengua de llegada. Por ello, el procedimiento de traducción consistía en que la traducción se hacía de forma oral, es decir, el sabio en árabe o en griego iba traduciendo al castellano de forma oral los escritos, mientras que el sabio en latín lo oía en castellano y lo traducía por escrito al latín.

Noticia completa (Vavel).

Ilustración : Wikimedia Commons.

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