Tesoros Digitales: Irving, Dostoyevski y Doré, tres turistas en Londres

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Completamos este verano nuestro dossier de Tesoros Digitales dedicado a Londres con tres reseñas nuevas: tres artistas, un escritor americano, otro ruso y un ilustrador francés, que visitaron la capital inglesa en la segunda mitad del siglo XIX y dejaron tres valiosos testimonios, muy diferentes unos de otros, de sus estancias.

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Washington Irving – The Art of Book-making, ilustración de Herrick (1863)

Washington Irving – The Art of Book-making, ilustración de Herrick (1863)

Emigrado a Inglaterra en 1815 para velar sobre los intereses de los negocios de su familia puestos en peligro por la guerra anglo-estadounidense de 1812, Washington Irving (1783-1859) no volvió a Estados Unidos hasta 1832. Publicados entre 1819 y 1820, los cuentos y ensayos que componen el volumen titulado The Sketch Book of Geoffrey Crayon, Gent. No.1 (El Libro de los bocetos, audiolibro en inglés) fueron escritos durante aquellos años de expatriación europea. Si cuentos como The Spectre Bridegroom (La Novia del espectro) o The Legend of Sleepy Hollow (La Leyenda de Sleepy Hollow) se convirtieron en clásicos del género fantástico, inmortalizados por sus adaptaciones cinematográficas, el Libro de los bocetos de Irving contiene toda una serie de artículos en los que, mezclando humor y fantasía, da a conocer aspectos de la sociedad y la cultura inglesa. Títulos como Westminster Abbey (La Abadía de Westminster) – visita contemplativa del emblemático monumento – o Stratford-on-Avon – tributo a la obra y la vida de Shakespeare -, destacan entre los más conocidos de este volumen. Una visita a las salas de lectura de la Biblioteca Británica, albergada entonces en las dependencias del Museo Británico, es la ocasión para el americano de imaginar una divertida fantasía : los venerables escritores cuyos retratos cuelgan de las paredes de las salas de lectura salen de sus marcos para ahuyentar a los lectores sin escrúpulos que plagian el contenido de sus obras… Es el argumento The Art of Book-making (El Arte de hacer libros).

Ilustración: Internet Archive.

Washington Irving – The Art of Book-making, ilustración de Hoppin (1863).

Washington Irving – The Art of Book-making, ilustración de Hoppin (1863).

«Estaba, en perezosos días de verano, vagando a través de los grandes salones del Museo Británico, con la apatía que uno tiende a pasear alrededor de semejantes edificios en los días calurosos, a veces miraba los minerales en una vitrina, otras estudiaba los jeroglíficos en una momia egipcia, y a veces, con el mismo éxito que con los jeroglíficos, trataba de entender las pinturas alegóricas de los techos altos. Mientras me ocupaba de estas actividades ociosas, llamó mi atención una puerta al final del corredor. Estaba cerrada, pero de vez en cuando se abría y algún personaje, generalmente vestido de negro, caminaba por los salones sin fijarse en los objetos que lo rodeaban y luego volvía. Esto llamó mi curiosidad y decidí aproximarme. La puerta cedió con la facilidad con que se abren los portones de los castillos encantados para franquear paso a algún caballero aventurero.»

Ilustración: Internet Archive.

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Fiódor Dostoyevski

Fiódor Dostoyevski

En verano de 1862, el escritor ruso Fiódor Dostoyevski (1821-1881) emprende un viaje de dos meses y medio por Europa occidental. Recorre en tren Alemania y Francia, cruza a Inglaterra antes de volver hacia el sur de Francia, Italia, Suiza y de nuevo Alemania en su regreso a Rusia. Es su primer viaje al extranjero, y lo inicia con mucha ilusión. Pero pronto sus ilusiones van a esfumarse y convertirse en una inmensa decepción provocada por la mecánica monotonía de la cultura del viejo continente y la organización deshumanizada de las sociedades occidentales, regentadas por el capitalismo, la modernización, el materialismo y la religión. Sus apuntes de viaje, Зимние заметки о летних впечатлениях (Notas de invierno sobre impresiones de verano, extractos en inglés) se publicarán el año siguiente en la revista Вре́мя (El Tiempo) que dirigía su hermano. En Londres, el ruso escribe:

«El pueblo siempre es el pueblo. Pero aquí todo es tan colosal, tan asombroso, que tienes la impresión de alcanzar lo que hasta ahora solo habías podido imaginar. Aquí ya no ves un pueblo, sino una sistemática, sumisa e inducida falta de consciencia.»

Ilustración: Wikimedia Commons.

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Gustave Doré - London, a pilgrimage (1872)

Gustave Doré – London, a pilgrimage (1872)

En 1869, Gustave Doré (1832-1883) es un ilustrador consagrado, no sólo en Francia, sino en otros países, particularmente en Gran Bretaña, donde sus libros tuvieron muy buena acogida, lo cual le lleva a viajar a menudo a Londres, que descubre de la mano de su amigo, el periodista del Daily News, Blanchard Jerrold (1826-1884). De estas visitas nacerá un proyecto de libro a cuatro manos sobre la Londres contemporánea, testimonio del desarrollo industrial en una capital en la que la demografía ha crecido de manera exponencial en menos de un siglo: Jerrold pondría los textos y Doré las ilustraciones. Acompañados de dos hombres encargados de los datos topográficos, a veces escoltados por la policía cuando visitaban los bajos fondos del East End, los dos amigos recorrieron la ciudad, tomando notas y esbozos. Así vio la luz, en 1872, London, a pilgrimage (Londres, una peregrinación), fascinante descripción gráfica de una capital en la que la más extrema pobreza se codea con la riqueza más deslumbrante que el artista supo contrastar utilizando dos estilos gráficos muy diferentes: un trazo ligero y luminoso, quizás un poco insípido, retrata lo cotidiano de las clases opulentas, mientras que la miseria de los barrios populares, las calles populosas, saturadas de gente, vehículos y anuncios, bañadas en la oscuridad de la contaminación o la sombra de los edificios, es representada con unos grabados oscuros y potentes. Los lectores ingleses se quedaron con estas últimas imágenes y se indignaron de la visión siniestra, muy «francesa», que aquel galo pretendía dar de su capital. La edición inglesa de London, a pilgrimage no tuvo el éxito esperado. En cuando a la edición francesa, publicada cuatro años más tarde sustituyendo, por razones editoriales, los textos de Jerrold por los de un autor francés, provocaría una ruptura de muchos años entre los dos amigos…

Ilustración: Gallica.

Gustave Doré - London, a pilgrimage (1872)

Gustave Doré – London, a pilgrimage (1872)

Ilustración: Gallica.

Gustave Doré - London, a pilgrimage (1872)

Gustave Doré – London, a pilgrimage (1872)

Ilustración: Gallica.

Gustave Doré - London, a pilgrimage (1872)

Gustave Doré – London, a pilgrimage (1872)

Ilustración: Gallica.

Gustave Doré - London, a pilgrimage (1872)

Gustave Doré – London, a pilgrimage (1872)

Ilustración: Gallica.

Gustave Doré – London, a pilgrimage (1872)

Ilustración: Gallica.

Gustave Doré - London, a pilgrimage (1872)

Gustave Doré – London, a pilgrimage (1872)

Ilustración: Gallica.

Jorobados, cojos, tuertos, mancos y sordos: héroes literarios con diversidad funcional (2)

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Eugène Laermans – L'Aveugle (1898)

Eugène Laermans – L’Aveugle (1898)

Retomamos nuestro trabajo sobre la literatura de la diversidad funcional acercándonos, después de una primera parte que abarca el periodo comprendido entre la Antigüedad y el siglo XVIII, a los siglos XIX y XX. Síntoma anunciador quizás de un cambio social iniciado a finales del siglo XVIII, los personajes discapacitados son cada vez más numerosos y protagonizan obras muy variadas. Desde el más puro – ¡y duro! – realismo hasta obras más ligeras como novelas policíacas o de aventuras, pasando por la literatura infantil o la poesía, vamos, en esta nueva entrega de Tesoros Digitales, a conocer una larga galería de personajes inolvidables: víctimas, héroes, e incluso algunos villanos…

Ilustración: Wikimedia Commons. ►

¿ Audiolibros gratuitos y… legales ? ¡ Sí, es posible !

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Albert Robida - Literatura fonográfica para el paseo (1894)

Albert Robida – Literatura fonográfica para el paseo (1894)

« Al abrir el forro, me encontré un no sé qué de metal, una maquinaria algo parecida á la de nuestros relojes, llena de resortes y de muelles casi imperceptibles. Era un libro, en verdad, pero un libro milagroso, pues carecía de hojas y de letras; para aprender en semejante libro no hacen falta los ojos : bastan los oídos. El que quiere leer da cuerda a la máquina cuidadosamente, hace girar una aguja sobre el capítulo que desea escuchar, y al momento sale el capítulo como de una boca humana, o de un instrumento de música susceptible de producir los diferentes sonidos que sirven en la Luna para expresión del lenguaje… » Cyrano de Savinien de Bergerac (1619-1655) – Historia cómica, o Viaje a la luna (1657, traducción de Nicolás Estévanez de 1902). (Texto en francés)

Acto seguido, Cyrano de Bergerac explica que los habitantes de la Luna solían viajar con varios de estos artilugios colgados de la silla de su caballo, y así poder escuchar capítulos de los libros mientras viajaban…

Ilustración : Wikimedia Commons.

« Las bibliotecas se convertirán en fonografotecas o fototecas. Se compondrán de estantes de pequeños casilleros en los que se colocarán los cilindros sonoros de las obras maestras de la humanidad. Las ediciones más buscadas serán las que habrán sido « autofonografiadas » por artistas en viga : la gente deseará, por ejemplo, el Molière de Coquelin, el Shakespeare de Irving, el Dante de Salvini, el Dumas hijo de Éléonore Duce, el Hugo de Sarah Bernhardt, el Balzac de Mounet Sully, mientras que Goethe, Milton, Byron, Dickens, Emerson, Tennyson, Musset y otros habrán sido grabados sobre cilindros por locutadores importantes. » Octave UzanneLa Fin des livres (1892)

¿ Audiolibros gratuitos y... legales ? ¡ Sí, es posible !

¿ Audiolibros gratuitos y… legales ? ¡ Sí, es posible !

Han tenido que pasar más de 300 años y poco más de un siglo para que el sueño de Cyrano y la profecía de Uzanne se hicieran realidad, gracias a los audiolibros…

Todos hemos conocido estos cuentos que los niños escuchaban en un disco de vinilo o una casete al mismo tiempo que lo leían en el libro de acompañamiento. También hemos podido oír discos compactos (CD) de escritores o poetas leyendo sus propios poemas o cuentos. Pero todo se reducía a obras cortas, no existían novelas enteras… Los formatos digitales de grabaciones sonoras, « más compactos » (mp3, ogg), han permitido dar un paso adelante en este tema : la grabación de libros completos (novelas, ensayos…). Efectivamente, con el Compact Disc tradicional, no se podía ni siquiera imaginar grabar una novela como Robinson Crusoe (unas 24 horas de lectura) y, menos aún, el Quijote (¡ 44 horas !). Ya que un CD tiene una capacidad inferior a 1 hora, harían falta 24 y 44 CD’s, respectivamente… Con el mp3, ya no tenemos límite de tiempo o de capacidad : si no nos cabe todo el libro en el lector mp3 (Robinson ocupa unos 500 Mb y Quijote, 1200 Mb), podemos ir descargando poco a poco los capítulos y borrar los que ya hemos leído, a medida que vamos avanzando en la novela. Al mismo tiempo que la industria editorial empezó a interesarse por esta nueva posibilidad, se han desarrollado nuevas iniciativas colaborativas que parten de la misma idea : crear bibliotecas digitales de audiolibros libres basados en obras pertenecientes al dominio público… El audiolibro es un perfecto ejemplo de producto derivado de una novela perteneciente al dominio público.

Ilustración : Librivox.

Las dos webs que presentaremos a continuación tienen un funcionamiento muy parecido : donantes de voz voluntarios se dedican a buscar obras pertenecientes al dominio público en los repositorios y bibliotecas digitales y a grabarse leyendo en voz alta textos literarios, filosóficos e incluso científicos (El Origen de las especies de Charles Darwin, por ejemplo). Estas grabaciones se pasan a formato mp3, u ogg, y se mandan al sitio web que distribuye los audiolibros : se prepara una ficha descriptiva del libro en la que figuran un breve resumen, el tiempo total de lectura, el nombre del o de los donantes de voz que han participado, los enlaces necesarios para poder descargar los ficheros mp3 y el enlace hacia el texto escrito. El acceso es totalmente libre, legal y gratuito. Cualquiera puede descargarse los libros, pasárselos al lector mp3, y disfrutar « audioleyendo » grandes clásicos de la literatura mientras pasea el perro, está en el gimnasio, plancha la ropa, cocina…

« The Secret Agent », de Joseph Conrad, en Librivox

« The Secret Agent », de Joseph Conrad, en Librivox

LibriVox fue pionera. Se creó en 2005 con la iniciativa del escritor norteamericano Hugh McGuire. La primera obra grabada y puesta gratuitamente a disposición del público fue leída por el mismo McGuire y once voluntarios ; era The Secret Agent de Joseph Conrad. Muy rápidamente, creció el número de voluntarios y de obras grabadas… El catálogo alcanzaba los 9795 títulos. Su ambicioso objetivo es « to make all books in the public domain available, for free, in audio format on the Internet ». Los audiolibros propuestos en LibriVox están publicados con licencia « Public Domain », lo cual autoriza una total redistribución y una plena difusión de estas obras. Por ejemplo, esta licencia permite a numerosas bibliotecas públicas grabar CDROM’s o CD’s con audiolibros descargados de LibriVox, y proponerlos en préstamo a sus usuarios que no tienen acceso a Internet en casa… Principalmente compuesto de títulos en inglés, el catálogo ofrece no obstante una amplía selección de obras en otros idiomas : alemán, español, francés, italiano…

Ilustración : Librivox.

« Expédition nocturne autour de ma chambre », de Xavier de Maistre, en Littérature audio.com

« Expédition nocturne autour de ma chambre », de Xavier de Maistre, en Littérature audio.com

Littérature audio.com, sin duda muy inspirada por el modelo americano de LibriVox, es una iniciativa francesa, lanzada en 2007 por dos estudiantes, Augustin Brunault y Clément Pitton. Los primeros textos propuestos fueron obras de filosofía (Seneca, Rousseau y Montaigne), grabadas por Brunault, entonces estudiante de filosofía… Littérature audio.com cuenta actualmente con cerca de 5486 audiolibros que abarcan una amplio abanico, desde cortos poemas a largas novelas como Ana Karenina o Los Últimos Días de Pompeya… Hay que mencionar que la gran cantidad de libros grabados en tan poco tiempo se debe a un donante de voz particularmente prolífico : un señor de 95 años, René Depasse, profesor de francés jubilado desde hace… unos cuantos años, que dedica unas 6 o 7 horas diarias a la lectura y grabación de nuevas obras : él solo suma casi 3000 grabaciones… Los títulos propuestos se pueden descargar libre y gratuitamente y cada vez son más los donantes de voz que optan por especificar que sus creaciones se publican bajo licencias Creative Commons.

Ilustración : Littérature audio.com.

Tanto LibriVox como Littérature audio.com efectúan una selección de los donantes de voz antes de publicar sus grabaciones : los candidatos deben grabar cortos ensayos y someterlos a la aprobación de los moderadores. Para ser aprobados, las grabaciones deben cumplir ciertas características técnicas, que garantizarán una escucha óptima. La financiación de las dos webs, que permite pagar y mantener los servidores informáticos que almacenan los libros, se hace esencialmente mediante donativos, aunque Littérature audio.com también recibe dinero de la discreta publicidad en sus páginas.

Como vemos, la oferta de audiolibros disponibles para la descarga gratuita y legal es muy amplía y es una magnífica oportunidad de descubrir los textos fundamentales de la literatura, guiados por los donantes de voz voluntarios. No obstante parece que esta oferta este reservada a « escuchantes » que sepan de idiomas… ¿ Y en español, qué ?

LibriVox ofrece unos 297 libros en español y la colección se está ampliando progresivamente.

« El Pájaro verde », de Juan Valera, en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

« El Pájaro verde », de Juan Valera, en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes ofrece un catálogo de 1738 títulos que se pueden escuchar en streaming o, en algunos casos, descargar en formato mp3 : poesía, cuentos, relatos, correspondencia de los más grandes autores españoles y latinoamericanos.

La ONCE también dispone de un fondo importante de audiolibros para descargar, de libros clásicos y novedades (al ser destinados a personas con minusvalías visuales, están exentos de pagar derechos de autor para grabar audiolibros de novelas recientes), pero están destinados exclusivamente a los socios de la institución.

Ilustración : Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Sólo nos falta desear, en conclusión, que nazcan más vocaciones de donantes de voz voluntarios en nuestro país, para ampliar la oferta de audiolibros gratuitos y legales en los idiomas de España…

Los textos de Tesoros Digitales: El Hombre de los perros, de Santiago Rusiñol

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Jean-François Raffaelli – Le Vieillard et son chien (S. XIX)

Jean-François Raffaelli – Le Vieillard et son chien (S. XIX)

Publicaremos en junio nuestra próxima entrega de Tesoros Digitales, dedicada a la literatura de la diversidad funcional en los siglos XIX y XX (ver aquí la primera entrega de este trabajo). Entre la larga lista de títulos que presentaremos en este trabajo, figura L’Home dels goços (El Hombre de los perros), conmovedora historia de un anciano vagabundo y de sus perros publicada en 1905 por el artista polifacético Santiago Rusiñol (1861-1931), famoso pintor además de escritor y dramaturgo en lengua catalana. Hemos recuperado este cuento, tanto en su versión catalana (hemos respetado escrupulosamente el texto de la edición catalana de 1905 por L’Avenç en el volumen titulado Aucells de fang), como en su versión española, presentada el mismo año en la revista madrileña La Lectura, y lo hemos añadido a nuestra colección Los textos de Tesoros Digitales, dando la posibilidad, como siempre, de leerlo en la misma página, o de descargarlo en formato PDF o ePUB, para dispositivos electrónicos.

« L’home dels goços era coix, era carregat d’espatlles, tenia poca vista i no li sobrava la salut, qualitats totes pera esser pobre. En el món no tenia més que la roba que duia a sobre: una gorra peluda, d’una pell que no s’havia pogut saber quina bestia havia vestit en vida; el trajo de temporada, que tot l’any era la mateixa; un sarró, en que duia’l menjar, el capital, la roba, diguem-ne blanca, les agulles de surgir-se-la, els pedaços, els mobles, i les eines de treball; a les cames, els calçons; i als peus, les espardenyes… vel les.

El pis el tenia allí on se li feia nit; la taula, a on trobava menjar; el seu poble, en el que s’esqueia; la patria, sempre enllà; els parents, al cel; el refugi present, a l’hospital; el de demà, a les hermanitas; i el de demà passat, a la fossa. Però si no tenia ni salut, ni casa, ni diners, ni esperances de tenir-ne, tenia dues qualitats i havia tingut una taleia… »

« El hombre de los perros era cojo, era cargado de espaldas, tenia poca vista y no le sobraba la salud, cualidades todas para ser pobre. En el mundo no tenía más que la ropa que llevaba puesta: una gorra peluda, de una piel que no se ha podido saber a que animal había vestido en vida; el traje de la estación, que todo el año era el mismo, un zurrón, en que llevaba la comida, el capital, la ropa, digamos blanca, las agujas para zurcirla, los pedazos, los muebles y los instrumentos de trabajo; en las piernas, los calzones; y en los píes, las alpargatas viejas.

La casa la tenía allí donde se le hacía de noche; la mesa, donde encontraba qué comer; su pueblo, en el que estaba; la patria, siempre más allá; los padres, en el cielo; el refugio presente, en el hospital; el de mañana, en las hermanitas; y el de pasado mañana, en la sepultura. »

Continúa aquí…

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