El Río Paraná, tantas veces retratado por Quiroga

« En el río Yabebirí, que está en Misiones, hay muchas rayas, porque Yabebirí quiere decir precisamente río-de-las-rayas. Hay tantas que a veces es peligroso meter un solo pie en el agua ». Así inicia Horacio Quiroga su relato El paso del Yabebirí, en sus Cuentos de la selva, un libro que homenajea a la exuberante naturaleza que rodea a San Ignacio, el pequeño pueblo de la provincia de Misiones que el escritor uruguayo eligió para vivir a principios del siglo XX, en una suerte de exilio que terminó rindiendo ricos frutos creativos. Junto al caudaloso río Paraná y el arroyo Yabebirí se encuentra San Ignacio, a 60 kilómetros de la ciudad de Posadas, con sus calles anchas y tierra colorada por donde se mire. Ya no hay rayas en las aguas del arroyo, donde hoy puede encontrarse un bello balneario, y tampoco suelen verse tigres como los que describe más adelante el citado cuento, pero la selva sigue presente en este sitio que Quiroga eternizó con historias donde son protagonistas tortugas, flamencos, loros, yacarés, gamas, coatíes, abejas, rayas y tigres, que conviven y compiten entre sí y con el hombre. No es exagerado decir que este mundo mágico revive cuando uno viaja hasta la orilla del Paraná y se interna en la selva donde se ubica la Casa Museo Horacio Quiroga, muy próxima también a las famosas ruinas de San Ignacio Miní. En medio de la espesa vegetación se ubica la que fue morada del escritor entre 1909 y 1916.

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Foto : Wikimedia Commons.

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