José Manuel Lucía - Elogio del texto digital

El erudito Octave Uzanne inauguraba en 1894 un nuevo género con su relato El fin de los libros en el que en la Royal Society de Londres se discutía su desaparición futura por culpa del fonógrafo. Ciento quince años después, la campaña que Jeff Bezos desencadenó al presentar el Kindle 2 ha hecho reavivar el tema de la muerte del libro, a la que se acababa de poner fecha en la Feria de Francfort : el año 2018. Asimismo, hace ya medio siglo de La Galaxia Gutenberg, obra en la que Marshall McLuhan identificó con el inventor de la imprenta de tipos móviles el ciclo de la modernidad, dejando asimismo instaurada la definición implícita de las dos Galaxias precedentes, la de la oralidad y la del alfabeto. En sus escritos se menciona ya el ordenador como un instrumento más de fijación electrónica de la información, pero lo más interesante resulta, sin duda, la impronta profética que en algunos momentos manifiesta. Así, cuando trata de cómo la nueva interdependencia electrónica recrea una especie de aldea global, McLuhan escribe que en lugar de evolucionar hacia una enorme biblioteca de Alejandría, el mundo se ha convertido en un ordenador, un cerebro electrónico, exactamente como en la ciencia ficción. Más tarde expresará una premonición referida a las computadoras que habla de lo que en aquel momento no era más que un sueño y hoy es la realidad de la Galaxia Internet : el ordenador encerraba la promesa de engendrar tecnológicamente un estado de entendimiento y unidad universales, crear la armonía colectiva y la paz perpetuas basadas en la comunicación universal. Para Manuel Castells, aunque Internet estaba ya en la mente de los informáticos desde principios de los sesenta, para la sociedad en general la Red nació en 1995. Todavía no podemos dar por superado el periodo incunable de la nueva tecnología. Mas basta con el tiempo pasado para preguntarnos si se pueden detectar ya sus efectos, más o menos evidentes, en la condición humana. El propio McLuhan lamentaba que los analistas de la realidad fuesen siempre un paso por detrás de ella, por culpa de una « visión de espejo retrovisor » contra la que combatió con ciertos gestos proféticos. Uno, por ejemplo, totalmente errado : la desaparición del libro gutenberiano en 1980, el año en que McLuhan murió.

Noticia completa (El Cultural).