Georg Friedrich Kersting – Fausto

Sucedió hacia 1540 que el doctor Johann Georg Faust moría de forma aparatosamente trágica en una habitación de la Posada del León, hotel de Staufen, ciudad alemana que se extiende a los pies de la Selva Negra. El doctor Faust — que se estima debía de tener entre cincuenta y sesenta años — andaba ocupado en una de sus varias vocaciones esotéricas : la alquimia. Empezó a mezclar productos y sustancias diversas en vasos y botellas, con tan mala fortuna que a resultas de aquel último y malhadado experimento se produjo una potente explosión. El ruido alarmó a todo el edificio : varios inquilinos corrieron hacia la habitación de Faust para comprobar qué había sucedido ; vieron la puerta entreabierta y algunos rastros de humo. Al entrar, encontraron sobre el suelo el cuerpo sin vida del doctor, « horriblemente retorcido y mutilado ». El estado del cadáver espantó sumamente a los testigos. Rápidamente corrió por Staufen la voz sobre la tragedia y al conocerse la noticia del fallecimiento de Faust, de la aterradora disposición en que habían sido encontrados sus despojos, los detractores del doctor — cuya mala fama lo precedía desde tiempo atrás — no tardaron en ofrecer una explicación a por qué había resultado tan sangriento su final. El cuerpo de Faust había quedado tan maltrecho como consecuencia no sólo de la explosión, sino de la intervención del mismísimo Satán. El Diablo, decían, se había encargado de reclamar lo que era suyo, rapiñando cruelmente el cuerpo del doctor, pues Faust habría entrado en tratos con el Maligno mucho tiempo atrás, vendiendo su alma a cambio de sapiencias prohibidas y placeres obscenos. Al cumplirse un plazo pactado de veinticuatro años, Johan Georg Faust había recibido la visita de su nuevo dueño, que ahora lo poseería por toda la eternidad. Tales cosas se dijeron tras la muerte del doctor Johann Faust, figura huidiza y controvertida que vivió en la Alemania de finales del siglo XV y principios XVI, que no ganó fama universal — no hasta ser convertido en tema literario — pero de cuya existencia y figura quedaron testimonios contemporáneos, incluso por parte de individuos cercanos a Martín Lutero. Naturalmente, resulta difícil distinguir entre las informaciones veraces en torno a la vida de Faust y las habladurías que, tanto en vida como tras su muerte, parecieron rodearlo siempre, y que incluían numerosas referencias a la magia negra, la hechicería y los tratos íntimos con las tinieblas. Todas estas habladurías se terminaron inspirando una de las más conocidas leyendas de su tiempo, al ser trasladadas a la esfera literaria por obra de una mano anónima. Es más : pronto la figura del verdadero Johann Faust quedó completamente eclipsada por su alter ego de ficción, convertido repentinamente en arquetipo universal de la cultura europea.

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