Jacques-Émile Blanche - Marcel Proust

Jacques-Émile Blanche – Marcel Proust

El malogrado escritor mexicano Jorge Ibargüengoitia contó con envidiable humor, en la necrológica de su madre, que una de las últimas empresas de María de la Luz Antillón había sido leer los siete tomos de En busca del tiempo perdido. Como él nunca lo pudo terminar, y la mujer se encontraba bastante pachucha, pensó que era más o menos como plantearse los doce trabajos de Hércules. Un día entró en su habitación y la moribunda le informó de los avances : Ya se murió Albertine. Luego fue ella la que entregó las llaves, pero antes de que eso ocurriera acabó El tiempo recobrado. Santo empeño. La gigantesca obra de Marcel Proust abarca un período de más de medio siglo, entre 1840 y 1915, y fue publicada en siete partes, quince volúmenes, unas 4.000 páginas y alrededor de millón y medio de palabras. Cuenta con un elenco de más de doscientos personajes. La primera edición de Por el lado de Swann, en 1913, corrió a cargo de Grasset. Tras ella vinieron A la sombra de las muchachas en flor, El mundo de Guermantes, Sodoma y Gomorra, La prisionera, Albertine ha desaparecido y la anteriormente citada, El tiempo recobrado. Proust empezó a escribirla en París en 1906 y hasta seis años después no completaría su primer borrador. Como se trata de la búsqueda del tiempo, el argumento se alía sin quererlo con los años, los meses, los días y las horas empleados en dar forma a uno de los trabajos literarios cumbres del pasado siglo. Por las sucesivas novelas, o quizás deberíamos decir por la novela, circulan los flujos y reflujos de la memoria, los deseos y sentimientos de los personajes que vagan por las páginas en perfecto diletantismo. No se conocen sus profesiones : simplemente están ahí para llenar los momentos del lector con sus ocurrencias, como los clásicos griegos o los protagonistas romanos de las bacanales. Hay quienes piensan que se trata de una autobiografía del propio Proust, pero no es así. El autor se valió de su experiencia en los salones para convertir su obra, o la del narrador, en un espejo caprichoso de su vida y de la de otros que frecuentó. El narrador y el autor se mueven en los mismos ambientes o parecidos, pero no hay que confundir. Así lo pensaba Nabokov, que está acertado en su análisis de la novela. Proust le confesó alguna vez a Élisabeth de Gramont, aquella escritora descendiente de Enrique IV de Francia que mantuvo relaciones con Natalie Clifford Barney, que lo suyo era mirar por el ojo de la cerradura. Ella hacía lo mismo.

Noticia completa (LNE).

Ilustración : Wikimedia Commons.

♥♥♥ Dominio Público : la versión original en francés de los siete tomos de En busca del tiempo perdido se puede leer Wikisource, además de poderse escuchar o descargar los audiolibros en Littérature audio.com, todo legal y gratuitamente.

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