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Frans Masereel - Mi libro de horas

Frans Masereel – Mi libro de horas

Precursor inconsciente del hoy tan celebrado género de la novela gráfica, Frans Masereel (Blankenberge, Bélgica, 1889 – Aviñón, Francia, 1972) fue uno de los grandes artistas europeos de los años 20 del siglo pasado. Aunque la Historia del Arte, escrita así, con mayúsculas, no le reservó el lugar de honor que merecía, sí, curiosamente, la del Cómic, una forma de expresión de cuya existencia futura no podía ni sospechar. Igual da para quienes, en algún momento, han viajado por la alegría mundana y la tiniebla acechante que invariablemente pueblan sus viñetas en obras como Un suceso (1920), Recuerdos de mi país (1921) o la escalofriante La ciudad (1925). En todas ellas, pero especialmente en esta última, Masereel eleva la xilografía, una técnica de grabado en madera que se remonta a la Edad Media y en la que fueron maestros Durero o Lucas van Leyden, a categoría de arte mayor, como ya hicieran su contemporáneo Ernst Ludwig Kirchner y otros pintores expresionistas. Pero para cuando La ciudad salió de imprenta ya habían transcurrido seis años desde que Masereel había ejecutado la última viñeta de su primera obra maestra, Mi libro de horas, publicado en 1919 con prólogo de Thomas Mann, y que ahora ve la luz en España en una impecable edición de Nórdica Libros (que ya lanzó el año pasado otra edición similar de La ciudad). Masereel prefigura aquí su mundo, un mundo que bebe de las fuentes temáticas del expresionismo : la contradicción del hombre solo en la muchedumbre y el hombre pleno en la soledad, la tristeza irreparable ante el destino humano, hecho de sangre, dinero y poder, y las grandes o las pequeñas alegrías de la vida : solidaridad, amor, aprendizaje, alcohol, sexo, espectáculo… son 167 páginas, a viñeta por página, sin palabras, para qué cuando el arte habla con tal fuerza.

Noticia completa (El País).