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El atentado del 31 de abril de 1906 en Madrid

El atentado del 31 de abril de 1906 en Madrid

El treinta y uno de mayo de 1906, el día de la boda del rey Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg, el anarquista Mateo Morral lanzó un ramo de flores al carruaje de los recién casados cuando pasaba por la Calle Mayor de Madrid. El ramo se desvió al chocar con el tendido del tranvía, sin embargo, y la bomba que disimulaba impactó en la capota del carro y rebotó hacia el cortejo nupcial. Murieron 24 personas y ninguna de ellas eran los reyes. También lo hicieron varios caballos del tiro, entre ellos el que aparece retratado en la magnífica fotografía que precede. Fue tomada por un británico cuyo nombre de desconoce, desplazado a Madrid para la ocasión porque Victoria Eugenia, que aquel día recibió a sus invitados en el Palacio Real con el vestido de novia orgullosamente ensangrentado, era escocesa de nacimiento. Pese a ser una de las mejores es también una de las imágenes menos conocidas del suceso, aunque es así por una buena razón : la que acabamos de ver no es la foto original, sino solo la ampliación de una parte. La imagen que tomó el camarógrafo, en realidad, fue esta. Parecen dos, pero se trata de una sola imagen estereoscópica o, lo que es lo mismo, una fotografía en tres dimensiones. Idealmente estas reliquias se hicieron para verlas a través de un dispositivo parecido a las gafas que usamos hoy en el cine en 3D, pero si causaron sensación desde mediados del siglo XIX fue porque también el ojo desnudo, el de cualquiera que esté leyendo esta pieza, puede reconstruir el relieve con un poquito de pericia. […] Aunque hubo muchos más, son sin duda los fotógrafos franceses quienes completan unos de los mejores catálogos monumentales de España en tres dimensiones a lo largo del último tercio del siglo XIX. Ernest Lamy, por ejemplo, lo hizo en 1863, durante un largo periplo que le llevó por Madrid, Aranjuez, Toledo, Córdoba, Sevilla, Granada, Málaga, Alicante, Valencia y Barcelona, y Jean Andrieu en 1868, cuando publicó un repertorio de trescientas fotografías estereoscópicas del país. También hubo fotógrafos estereoscópicos españoles, por supuesto, y hasta una Sociedad Estereoscópica Española radicada en Barcelona, aunque generalmente hicieron una fotografía menos ambiciosa en lo artístico y más deficiente técnicamente. Sirvan como ejemplo las magníficas colecciones que atesoran en nuestro país el Museo Nacional del Romanticismo y el Museo del Traje, accesibles al público gracias a su catálogo en la Red Digital de Colecciones de Museos de España, en donde las piezas figuran además estupendamente documentadas, y una gran colección privada, la Colección Fernández Rivero de fotografía antigua, que incluyen algunas rarezas como las que siguen. […]

Noticia completa (Jot Down).

Foto : Stereoviewheaven.