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Wen­guang Huang - El Pequeño Guardia rojo

Wen­guang Huang – El Pequeño Guardia rojo

Cuando Wen­guang Huang era niño nunca invi­taba a sus ami­gos a casa por ver­güenza. A los diez años, se con­vir­tió en mere­ce­dor del gran honor fami­liar : pro­te­ger la « caja de lon­ge­vi­dad » de su abuela, una mujer obse­sio­nada con pre­pa­rar su pro­pia muerte en vida. El perio­dista chino, afin­cado en Esta­dos Uni­dos, relata sus recuer­dos de infan­cia y juven­tud en torno a un ele­mento clave : el ataúd que tan­tos que­bra­de­ros de cabeza trajo a su fami­lia y que, al mismo tiempo que pro­vo­caba cris­pa­ción entre sus miem­bros, sir­vió para unirlos. El pequeño guar­dia rojo (Libros del Aste­roide) retrata la Revo­lu­ción Cul­tu­ral en China y sus con­tra­dic­cio­nes y lo hace con la mera pre­ten­sión de con­tar la his­to­ria de una fami­lia media china de la época. Con este relato domés­tico, Huang trans­grede las puer­tas de la que fue su casa hasta los vein­ti­cinco años y ofrece un mosaico de la China de las últi­mas déca­das del siglo XX. Si en Occi­dente toda­vía es fre­cuente pre­gun­tarse con cierta sus­pi­ca­cia por qué no hay cemen­te­rios chi­nos, la abuela de Huang a punto estuvo de pro­vo­car una heca­tombe fami­liar al negarse a acep­tar la cre­ma­ción for­zada y la prohi­bi­ción del ente­rra­miento impues­tas por Mao. Ese cho­que entre la tra­di­ción y la nove­dad desata una serie de fric­cio­nes fami­lia­res en una casa en la que con­vi­ven tres gene­ra­cio­nes, el pro­ta­go­nista y sus her­ma­nos, sus padres y su abuela paterna. Ser un buen revo­lu­cio­na­rio o ser un buen hijo es la duda exis­ten­cial del padre del autor, cuyas razo­nes para poner a su fami­lia en riesgo con la única fina­li­dad de satis­fa­cer el deseo de su madre, de ser ente­rrada en su aldea natal y junto a su marido, Wen­huang no llegó a enten­der hasta que los años pusie­ron cada pieza del puzle fami­liar en su sitio y escri­bió su pri­mer libro. Una anciana que no piensa más allá de su entie­rro y a la que poco impor­tan las leyes nue­vas. Un hijo sumiso que arriesga su posi­ción de buen revo­lu­cio­na­rio y miem­bro del Par­tido por obe­de­cer a su madre. Una nuera odiada y esposa rele­gada que rompe con las supers­ti­cio­nes de la tra­di­ción. Her­ma­nos con direc­cio­nes opues­tas. Y, como pro­ta­go­nista, un niño edu­cado en los pri­me­ros años de la China maoísta que duerme junto a un ataúd.

Noticia completa (Koult).

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