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Daniel Gascón - Entresuelo

Daniel Gascón – Entresuelo

La abuela no se había desnudado nunca delante de un hombre. La abuela no era abuela en su noche de bodas. Y si de su primer encuentro íntimo con un hombre hubiese dependido, el árbol genealógico de la familia no habría dado nuevas ramas. Nadie le había explicado casi nada a la abuela, ni siquiera su marido que la apretó contra él y la besó en la boca. « Después la empujó suavemente contra la cama e intentó eliminar obstáculos e íntimas prendas de algodón intacto a sus anhelos. Carmen no entendía nada. Se quedó consternada, muda de espanto. Al poco tiempo, berreó muerta de miedo : « ¡ Ay, madre, que me matan ! », y, como mal pulpo, escapó del peso de su esposo, casi desnuda, y consiguió huir escaleras abajo. Se echó a la calle y salió corriendo como una loca bajo la lluvia fría del mes de diciembre. » Afortunadamente, el matrimonio pudo consumar sus calores y todos lo sabemos gracias al nieto de Francisco Gascón, Daniel Gascón (Zaragoza, 1981), que cuenta en Entresuelo (Mondadori) uno de los episodios eróticos más conocidos de su familia. No es el primero que escribe sobre la divertida fuga nocturna : antes ya lo hizo su padre, el yerno de Francisco, Antón Castro (La Coruña, 1959), reciente Premio Nacional de Periodismo Cultural, en el relato La boda, incluido en El testamento de amor de Patricio Julve (en Destino y Xordica). Aloma Rodríguez (Zaragoza, 1983), hermana de Daniel Gascón, hija de Antón Castro, también es escritora, también lo hace en primera persona, incluye su vida en las tramas narrativas y tampoco parece encontrar nada de interés más allá de la realidad, como bien se ve en Solo si te mueves (Xordica). Sólo le falta el capítulo de los abuelos. Por supuesto, Daniel muestra a Aloma en Entresuelo, pero para citar al gran personaje de todos ellos : la madre. No es escritora, es testigo pasivo de las correrías literarias del insólito caso de una de las estirpes más exhibicionistas de todos los tiempos, y una de las familias que se recuerdan con menos trapos sucios. « Mi madre es el gran personaje literario que compartimos los tres », dice Aloma a este periódico.

Noticia completa (El Confidencial).

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