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John Williams - Butcher's Crossing

John Williams – Butcher’s Crossing

Pocos géneros más tradicionales y a la vez más fáciles y dignos de revolucionar que el « western ». Sin embargo, Butcher’s Crossing (1960), de John Williams, apunta sin que le tiemble el pulso a lo clásico. Y, como en ese deslumbrante aunque demorado descubrimiento que fue su Stoner, vuelve a contarnos la épica íntima de un hombre sencillo internándose en un nuevo mundo. Un paisaje que no es ahora el de los libros y la academia, sino el de los espacios abiertos, donde hay que aprender rápido, porque tu tiempo puede acabarse en cada recodo del camino. Y si en Stoner el hijo de un granjero dejaba el campo por las aulas, aquí es un tal Will Andrews quien, en 1873 y con la cabeza llena de Emerson & Thoreau, abandona los salones de Harvard para llegar a los « saloons » de Butcher’s Crossing, un pequeño pueblo de Kansas. Allí Andrews conocerá al « ahábico » cazador de búfalos Miller, al manco y alcohólico y adicto a citar la Biblia Charley Hoge, y al sarcástico desollador Fred Schneider. Con ellos, previo aporte a la financiación de la empresa, pone rumbo a las Montañas Rocosas de Colorado en busca de las legendarias y crepusculares últimas manadas de búfalos, a las que se describe con el mismo amor y respeto con los que alguna vez Herman Melville se refirió a las igualmente extinguibles ballenas. Lejos de lo simbólico o místico, en realidad lo que relata Williams (1922-1994) es el fin de una época : ya casi no hay indios y los que quedan han sido obligados a fumar la pipa de la paz ; los grandes pistoleros han enfundado sus armas y se han convertido en atracciones de circo ; el tren ya llega a todas partes, y lo que se impone no es el gatillo caliente, sino la frialdad igualmente mortal de la especulación inmobiliaria.

Noticia completa (ABC).

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