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Cartel de la adaptación para el teatro de « Los Miserables » de Victor Hugo (1890)

Cartel de la adaptación para el teatro de « Los Miserables » de Victor Hugo (1890)

Jean Valjean ha rechazado, en el umbral de la muerte, el ofrecimiento de la portera de ir a buscar un sacerdote. Y muere sin recibir santos sacramentos. Valjean en francés representa un espíritu religioso alejado del dogma eclesiástico. El protagonista de Los Miserables muere en castellano, con un sacerdote a su cabecera, que la portera sí ha ido a buscar, « como está mandado », cuenta la traductora María Teresa Gallego, en el prólogo de la versión de la magna obra de Víctor Hugo, que ha nacido con un siglo y medio de retraso, sin la lacra de la censura. Cita otra transformación de episodio de muerte. En la primera parte de la obra, en la que el obispo, monseñor Bienvenu, abrumado ante el alegato del moribundo sobre las injusticias y tropelías de la Iglesia y de la monarquía y la necesidad de la Revolución francesa, se arrodilla ante el revolucionario para pedirle su bendición. « Los lectores españoles llevan más de cien años leyendo el episodio convertido en todo lo contrario : el arrepentido es el convencional y el que le imparte su bendición y su perdón es el obispo », explica la traductora. Cuesta creer que la integridad de los clásicos de la historia de la literatura esté a ojos de todos mancillada. En manos de los traductores está la recuperación de las fuentes primarias para evitar las atrofias de la censura y la mediocridad. Las obras señeras reclaman una segunda oportunidad para volver a la vida, tal y como fueron concebidas. Sin tajos ni parches, como le ocurrió hace un año a la nueva versión en castellano de Robinson Crusoe (1719), de Daniel Defoe (1660-1731), publicada por Edhasa. Estos días, la editorial Alba ha colocado en las librerías españolas la primera traducción directa de Los hermanos Karamázov (1880), de Fiodor Dostoievski (1821-1881). Ahora Alianza se suma a la fiesta de la dignidad con la primera versión del original de Los miserables (1862), de Víctor Hugo (1802-1885), con un renacer laico.

Noticia completa (El Confidencial).

Ilustración : Gallica.

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