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E.T.A. Hoffmann - Nußknacker & Mäusekönig, edición ilustrada de 1840

E.T.A. Hoffmann – Nußknacker & Mäusekönig, edición ilustrada de 1840

Casi siempre dramática, engarzada en la joya del relato, la navidad ha sido un género para la historia occidental de la literatura. Dostoievski, Chejov, Pirandello, Scott Fitzgerald… hasta Truman Capote se adentró en la espesa nube sentimental que se esparce en una fecha fundamentalmente cristiana ; y puede que ahí radique buena parte de su sustrato dramático y culposo, a veces tétrico. Sin embargo, lo que nos ocupa en este caso, acaso como aperitivo del mes que comienza, es la potente literatura infantil que ha tomado la navidad como escenario de moralejas y desenlaces que obligan a sus personajes, para ser felices, a tragar amargos bocados. Magia, fantasía, incluso terror o fatalidad acompañan a algunos de los mejores cuentos que ilustraron la infancia de muchos. […] El cascanueces y el rey de los ratones. Ernst Theodor Amadeus Hoffmann. Lo conocemos todos, aunque siempre mal citado. Escrito por Hoffman en 1819 como El cascanueces y el rey de los ratones, el cuento narra la historia de un Cascanueces, como se llama al soldado de madera cuya boca obedece al mismo mecanismo del utensilio que se usa para abrir el fruto seco. Él, junto a otros juguetes, aguarda bajo el árbol de navidad de la familia Stahlbaum. Los niños Fritz y María están fascinados con los regalos. Su padrino, el magistrado Drosselmeier, les ha regalado un castillo cuyos habitantes bailan al compás de una caja de música. Entre la multitud de muñecos, María queda prendada del Cascanueces, ese muñeco de mueca dulce y bondadosa. Al terminar la fiesta todos se van a dormir, pero María Stahlbaum, en las sucesivas versiones ha sido llamada Clara, Marie o María y con el apellido Stahlbaum o bien Silberhaus, entra en el cuarto y ve cómo los juguetes han cobrado vida. Dirigidos por el Cascanueces, los juguetes libran una batalla contra un ejército de ratones guiado por su rey. María se involucra también en esta guerra y se pone a favor de Cascanueces. No contento con el giro bélico de la apacible navidad, Hoffmann va más allá y le añade un puñado de dramatismo. En medio de la batalla, María rompe una vitrina y se hiere. Pierde el conocimiento y mientras está en cama, el viejo Drosselmeier le cuenta la historia de la princesa Pirlipat, que fue embrujada por la señora Ratona para vengarse de la reina por no haberla dejado comer todo el tocino.

Noticia completa (Marabílias).

Ilustración : Staatsbibliothek Bamberg.

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