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Leer no tiene por qué ser caro

Leer no tiene por qué ser caro

Un cartel del techo al suelo adorna una esquina del mercado de San Fernando de Lavapiés (Madrid). Se lee : « Un libro debe construirse como un reloj y venderse como un salchichón », una frase de Oliverio Girondo. En La Casquería, una librería con ejemplares de segunda mano que se venden al peso, la famosa trilogía de Stieg Larrson se apila cerca de Mi siglo del premio nobel alemán Günter Grass. Varias cajas agrupan los saldos de esta semana, a 0.50 céntimos por ejemplar, y el precio estándar de cualquier otra publicación es a 10 euros el kilo, ya esté en el estante de ensayo o de narrativa. Un Adiós a las armas de Hemingway que espera comprador en uno de los estantes sale a 2,50 euros. « El objetivo es hacer circular los libros que no se usan lo más asequibles posible adaptándonos no solo a la crisis sino también facilitar que se encuentre lectura a bajo precio. Desde el principio nos nutrimos de libros que nos donan, así se cierra un poco más el circulo hacía una economía más social y de la reutilización en vez de tender a comprar cosas nuevas », explica Raquel Olózaga, una de las responsables de la asociación que gestiona esta iniciativa cultural. La crisis ha fomentado que el consumo baje en todos los ámbitos de manera generalizada. Así, los hogares y familias españolas gastaron un 9,8% menos en ocio, espectáculo y cultura en 2012. Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), corrobora esta tendencia y estima que 2013 cerrará con una caída de las ventas de libros en el mercado interior español de entre un 7% y un 8%. A pesar de que no hay cifras de cuántos libros de ocasión se venden ya que « las librerías especializadas en este tipo de libros son independientes y no reportan sus informes de ventas », como aseguran desde la plataforma Iberlibro, los ejemplares de segunda mano se perfilan como una de las alternativas más asequible y sostenible para no tener que renunciar al placer de la lectura. La tendencia está en línea con el cambio de actitud provocado por la crisis de apostar por la reutilización frente al « todo nuevo ».

Noticia completa (El País).

Foto : Wikimedia Commons.

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