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Albert Cossey - Una ambición en el desierto

Albert Cossey – Una ambición en el desierto

Albert Cossery murió hace cinco años en su habitación del discreto Hotel La Louisiane de París, en Saint-Germain-des-Prés, donde había permanecido unos 63 años procurando no hacer nada y no tener nada, aunque, al final, llegó a poseer una neverita, un pequeño televisor y algunos trajes impecables con los que ejercitarse en sus queridas artes de la seducción, el dandismo y la bohemia del Café de Flore. Apóstol máximo de la vaguería, llegó a decir que su objetivo al escribir un libro era que sus lectores decidieran no acudir a su trabajo al día siguiente. Vivió 94 años y publicó ocho libros nada más, de manera que, en gran medida, cumplió con lo que predicaba : la ley del mínimo esfuerzo. Esos libros han hecho de él un escritor raro y de culto, un marginal de lujo cada vez más apreciado por su hedonismo, incorrección política y moral y su talante anarcoide. La editorial logroñesa Pepitas de Calabaza nos había ofrecido su novela más célebre, Mendigos y orgullosos (1955), y también un libro de conversaciones con el cineasta Michel Mitrani, indispensable para conocer la vida, la obra y la filosofía de este inclasificable autor que, nacido en el seno de la burguesía egipcia (cairota), decidió imitar a su padre, quien, siendo rico por casa, optó por no dar un palo al agua en toda su vida. La misma editorial nos ofrece ahora Una ambición en el desierto (1984), lograda y peculiar mezcla de novela de aventuras, « thriller » político y manifiesto filosófico centrada en la difusión de las bondades del estoicismo, el epicureísmo y la vagancia constructiva : contemplar la naturaleza y el tiempo pasar, reflexionar, saborear la vida apartada, silenciosa y sin recursos, leer, fumar hachís y hacer el amor. La carnalidad y el consiguiente trato carnal son la esencia y el plan de la condición humana, perfectamente compatibles con el esmerado cultivo del espíritu, pues el sexo y el amor son inseparables de la dimensión espiritual del hombre.

Noticia completa (El Cultural).

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