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Judith Schalansky - Atlas de las islas remotas

Judith Schalansky – Atlas de islas remotas

El mundo se ha vuelto global y, para algunos poco leídos, esta circunstancia supone que los viajes han perdido su sentido. En realidad, siempre ha existido una disociación entre desplazamiento en el espacio, esa voluntad cinética que ha caracterizado a nuestra especie durante cientos de miles de años, y el hecho cultural que denominamos viaje. Mientras el primero es una condición de supervivencia, siempre han transitado de un sitio a otro refugiados, emigrantes, desplazados y perseguidos, el segundo constituye una representación del movimiento dentro de determinada cultura. No hay que olvidar que todas pretenden ser la forma dominante de humanidad. Los vecinos siempre son menos: civilizados, urbanos, ricos o guapos. El viaje constituye así una figuración a la que estamos condenados. Hasta la época ilustrada, a nadie en el mundo occidental y en su sano juicio se le ocurrió que viajar era en sí mismo algo interesante o deseable. Carecía del halo romántico posterior. Nadie se iba de casa y abandonaba el cariño de los suyos por una manía ambulatoria. Los ilustrados franceses (Raynal, nada menos) inventaron que las colonias ultramarinas eran malas para Europa, no por la protección del « buen salvaje » ni mala conciencia, sino porque creyeron que en la abrumadora distancia de la civilización los europeos perdían su moral y costumbres, hasta llegar a ser peores que caníbales y antropófagos. Argumentos no les faltaron. El fascinante itinerario que Judith Schalansky propone en este volumen ofrece abundantes pruebas. La autora parte de una honestidad esencial. No esconde nada, no sublima nada. Hay paraísos e infiernos en cada página. En sus propias palabras, bucea en su biblioteca, « impulsada por el deseo de encontrar mi propia isla en mapas antiguos y raros, y en las crónicas de los primeros descubridores de lugares remotos. No encontré ningún escenario idílico que calmara mi agitada existencia ; todo lo contrario, en ocasiones deseé no haber descubierto algunos de estos lugares inquietantes y desolados, donde solo abundaban hechos terribles y completamente desdichados ».

Noticia completa (ABC).

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