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Fiódor M. Dostoievski - Los Hermanos Karamázov

Fiódor M. Dostoievski – Los Hermanos Karamázov

Los Hermanos Karamázov, el clásico ruso de Fiódor M. Dostoievski, lleva al título número 1.000 a la editorial barcelonesa Alba, perteneciente a Editorial Prensa Ibérica, que « en veinte años ha logrado convertirse en un sello de referencia orientado a la edición literaria y de calidad », según lo califica su directora Idoia Moll. En esos mil títulos en dos décadas, la editorial se ha centrado preferentemente en los clásicos de los siglos XVIII y XIX, los tiempos de la gran novela, con autores como Jane Austen, Henry James, Lev N. Tolstoi, Gustave Flaubert, Charles Dickens y Émile Zola. Además, en su catálogo hay colecciones de narrativa contemporánea, novela negra, libros infantiles, literatura juvenil, biografías de las más destacadas figuras de la música pop, testimonios y ensayos de la cultura más innovadora y heterodoxa, guías de escritura, textos esenciales en la teoría de las artes escénicas, recetarios de cocina y una línea de psicología y guía para padres centrada en las últimas inquietudes educativas. La recuperación de las grandes novelas clásicas se ha convertido en la bandera de la editorial. Está en sus inicios con un concepto que ha salido al encuentro de público exigente en la calidad contrastada de las obras, en una impresión, un diseño y una unidad de imagen confiada al pintor y diseñador gráfico Pepe Moll de Alba (Barcelona, 1966) que la distingue en expositores y anaqueles, una encuadernación elegida para durar en lecturas y bibliotecas y en unas traducciones escritas para un lector contemporáneo. El escritor Luis Magrinyà (Palma de Mallorca, 1960), premio Herralde de novela en 2000 por Los dos Luises, es el director de esta línea de clásicos que se ha ido dividiendo en varias colecciones : Alba Clásica, Clásica Maior, Clásicos Minus, que en un formato de « falso bolsillo » se ofrece a precios más populares, y la más reciente, Rara Avis. « Los nuevos públicos exigen nuevas ediciones y traducciones porque los criterios editoriales han cambiado mucho en cincuenta años. No era infrecuente en ediciones antiguas encontrar anotaciones de que, en aras de la brevedad, se ha suprimido tal o cual capítulo. Antes, el traductor se sentía autorizado para hacer estas cosas, o para extenderse en explicaciones que el autor no daba en la versión original, amplificando para que no quedara nada oscuro. Ahora se respeta más el texto original », explica Magrinyà.

Noticia completa (Diario Información).

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