Etiquetas

Charles Dickens - The Chimes (Las Campanas), ilustración de George Alfred Williams (1908)

Charles Dickens – The Chimes (Las Campanas), ilustración de George Alfred Williams (1908)

Como es sabido, en Canción de Navidad el avaro Ebenecer Scrooge recibe durante la Nochebuena la visita de tres espíritus que le llevan a contemplar el pasado, el presente y el futuro para que vea las consecuencias que su actitud provoca en la vida de sus semejantes y en la suya propia, y la soledad a la que se está condenando si persiste en mantener su codicia. Este personaje era en cierto modo la prolongación de Gabriel Grub, un viejo sacristán de Los papeles póstumos del Club Pickwick al que unos duendes mostraban también su pasado y su futuro para redimirle. Canción de Navidad es, además de un cuento navideño, otro relato en el que Dickens denuncia la injusticia y la explotación de las clases más desfavorecidas. Para los personajes Ignorancia e Indigencia el escritor se inspiró en dos de los desarrapados niños de la escuela de Fild Lane, en el barrio londinense de Safron Hill, un lugar inmundo donde sus habitantes eran diezmados por las enfermedades y la delincuencia en un ambiente en el que se mezclaban el hedor, la suciedad y la pestilencia más nauseabunda. En Canción de Navidad Dickens vuelve a su infancia, que late con fuerza en el relato y constituye gran parte de su atractivo. El éxito apoteósico del cuento a finales de 1843 hizo que el escritor se decidiese a publicar a partir de entonces un relato navideño cada año, compromiso que cumplió con fidelidad durante cinco años. Estas narraciones se publican ahora en un ejemplar recopilatorio con el título Cuentos de Navidad (Mondadori). El siguiente cuento navideño fue Las campanas, un inquietante relato escrito durante una estancia en Génova en la que el estruendoso sonido de las campanas de la ciudad le inspiraron la historia de Troti Veck, un viejo recadero que sobrevive pobremente y a quien las campanas de la catedral a cuyas puertas espera los encargos le adelantan una visión de su propia muerte por suicidio para que pueda evitarla. La historia no remite ahora a la Nochebuena sino que transcurre durante el paso del Año Viejo al Año Nuevo, fecha en la que se había fijado la boda de Meg, la hija del recadero, frustrada por las maniobras turbias del Concejal de la ciudad. El relato fue recibido con elogios pero también con críticas furibundas a cargo de quienes veían en él un ataque al sistema político y a los usos de la sociedad británica de aquellos años. Dickens fue acusado nada menos que de idealizar en esta historia al rufián y al libertino, al incendiario y al delincuente.

Noticia completa (EuroXpress).

Ilustración : Internet Archive.

Anuncios