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Francisco de Goya, Retrato de Gaspar Melchor de Jovellanos

Francisco de Goya, Retrato de Gaspar Melchor de Jovellanos

Quizás se deba a que Jovino El Melancólico, como le apodaban sus conmilitones, sea un hombre no demasiado recordado fuera de su Asturias natal. Y sin embargo la figura de Jovellanos es de peso. Como queda dicho, asturiano de nacimiento, va realizando su cursus honorum y, tras pasar por Sevilla, donde conoce a Olavide, llega a Madrid alcanzando a ser alcalde de Casa y Corte. En la villa capitalina conoce a Campomanes, a la sazón fiscal del Consejo de Castilla, entrando en su tertulia. Campomanes se fija en él llevándole a la junta del Banco de San Carlos, y desde 1784 se convierte en director de la Sociedad Económica matritense, siendo miembro, ya plenamente integrado en la vida madrileña, de las reales academias de la Historia, de San Fernando y de la Española. Jovellanos se marca como objetivo, en la senda de la Ilustración que a este país había llegado de la mano de Carlos III, la transformación político-moral de la sociedad, y utiliza o piensa que se debe utilizar como medio para lograrlo el poner en conexión el conjunto de todos los saberes racionales del momento. Curiosos son los elementos o requisitos que Jovino pensaba debían darse para lograr esa transformación : la educación del pueblo, como elemento decisivo, la prosperidad económica y el poder político en el concierto mundial. […] Tenemos poco espacio por lo que, permítasenos concentrarnos en dos de los grandes estudios de Jovellanos dentro de su extensa obra : el Informe sobre la Reforma Agraria, el más recordado, y la Memoria para el arreglo de la policía de espectáculos. El de la Reforma Agraria lo escribió, en una primera versión, en 1784, pero no lo envió a la Sociedad Económica Matritense hasta 1787, que la remitió al Consejo de Castilla (Consejo de Gobierno del Rey desde los tiempos centralizadores de Felipe V), quien la publicó en 1795. El texto hace una reflexión sobre la importancia de la Agricultura en la riqueza de la nación y en la necesidad de ésta de mejorar los rendimientos productivos para a continuación criticar la existencia de instituciones, como el mayorazgo, del que llega a decir que « apenas había institución más repugnante a los principios de una sabia y justa legislación », aunque reconocía que era indispensable para la subsistencia de la nobleza ; y el Honrado Concejo de la Mesta, de origen medieval y que defendía los intereses de los grandes propietarios de ganado, llegando a proponer Jovellanos al rey la disolución de esta institución y sus privilegios.

Noticia completa (Marabílias).

Ilustración : Wikimedia Commons.

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