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L. Block - El despacho del bibliófilo (S. XIX)

L. Block – El despacho del bibliófilo (S. XIX)

Empecé pronto a hablarle con la verdad al poder. Y no les gustó a mis hermanos mayores. Me dijeron que no se recibía bien el aire de superioridad en alguien de 10 años. Concebí un plan para demostrar cuán aburrida podría ser la vida si se es amable todo el tiempo, qué tanto más vigorizante es tener una vena de dulzura y aspereza. Les dije que sería muy pero muy amable hasta que me pidieran que dejara de serlo, segura de que se hartarían de la sacarina y el jarabe en poco tiempo. Aunque no pasó así. Les gustó. Después de una semana, yo misma estaba saturada y me rendí, y retorné a mis costumbres de ser angelical o pícara, dependiendo de la provocación. Después, cuando me enamoré de Jonathan Swift, me sentí gratificada por haber mantenido al sarcasmo, esa excelente flecha contra los opresores, en la aljaba. Así es que, naturalmente, me intriga la trifulca literaria sobre la amabilidad que se está propagando en internet, un sitio mejor conocido por las bajezas. Se intensificó el mes pasado cuando Isaac Fitzgerald, el primer editor de libros en BuzzFeed, concedió una entrevista a Poynter. Al buscar los clics, BuzzFeed, Upworthy y diversos sitios web nuevos tratan de capitalizar lo « increíble » en lugar de lo espantoso. Fitzgerald, exempleado de un bar para motociclistas, copropietario del sitio en internet The Rumpus y director de publicidad del periódico literario y de la editorial McSweeney’s, de David Eggers en San Francisco, dijo que es negativo respecto de las críticas negativas. « Por qué desperdiciar aliento hablando provocadoramente sobre algo ? », dijo. « Lo ves en tantos sitios del tipo de los antiguos medios, los « scathing takedown rip »». ¿ Antiguos medios ? Acaso este tipo ha buscado alguna vez con su buscador ? Fitzgerald dijo que seguiría la « regla de Bambi » patrocinada por Thumper : « si no puedes decir algo amable, no digas nada ». Su queja fue el eco de una de Heidi Julavits, en 2003, en The Believer, una revista que fundó Eggers. Ella se preguntaba si las críticas podrían prosperar para hacerle « un servicio más noble » a la cultura y deploró la acidez como « un trastorno reflexivo ». Julavits se hacía eco de una entrevista que The Harvard Advocate le hizo a Eggers en 2000. « No sean críticos, se los ruego. Yo fui un crítico y desearía poder retirar todo lo dicho, porque provenía de un sitio nauseabundo y de ignorancia dentro de mí, y hablé con una voz todo enojo y envidia. No se debe desestimar un libro mientras no se haya escrito uno, y no se debe descartar una película mientras no se haya hecho una, y no se debe rechazar a una persona a la que no se conoce en persona. »

Noticia completa (Revista Ñ).

Ilustración : Wikimedia Commons.

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