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Theodore De Bry - Mapa de América, o El Nuevo Mundo (1596)

Theodore De Bry – Mapa de América, o El Nuevo Mundo (1596)

Siglo XVI, época de exploraciones. La fuerza de una idea deseosa de encontrar fortuna, en menos de cien años iluminó la zona oscura de los planisferios, tejiéndose una red de puentes y caminos sobre los abismos oceánicos que aislaban al ser humano. El primer puente fue el continente americano, fructífero error de cálculo que posibilitó la expansión europea. Por entonces, quienes no pertenecían a la Corona de Castilla, la relación con el nuevo continente estuvo recreada por imágenes. Se interpretaban de cartas privadas, crónicas y relaciones que mostraban de algún modo la « naturaleza » de las Indias nuevas y en sentido estrecho, de pinturas, dibujos y grabados. Intentaban representar lo que desde el viejo continente era imposible conocer. En parte, el Nuevo Mundo fue imaginado por un autor de aquel siglo XVI, un inquietante personaje que atormentaba al común de la gente en su entorno medieval. Theodore De Bry, grabador flamenco, profusamente ilustrado. Intérprete de flamantes navegantes y aunque nunca pisó las Indias, su producción instaló en el mundo protestante un referente gráfico. A través de su serie de los Grandes Viajes que se compone de diez libros, en cada uno de los cuales De Bry ilustra distintos relatos de viajeros, incluso de viajes asiáticos. Y los diecisiete grabados de la edición de 1597, Brevísima relación de la destrucción de las Indias (escrita por Bartolomé de las Casas) Theodore De Bry propuso un imaginario concreto sobre un Nuevo Mundo. Para « leer » a De Bry, deberíamos mezclarnos en sus tintas ya que en su contexto, este personaje era abrumador, habilidad que le llevó al éxito. Polifacético. Orfebre, grabador, autor, coautor y editor de libros ocultistas y de pseudo-historia de América. Incursionó también en la cartografía, e incluso creó su propio alfabeto figurativo. Como es sabido, la figura de Carlos V puso bajo una misma casa (Habsburgo) la católica militante Corona castellana-aragonesa y la soberanía de los Países Bajos ; que para el siglo XVI comienza masivamente a adoptar el protestantismo. Durante el reinado de Carlos V esto no produjo conflicto, en gran medida por que su educación y su corte eran predominantemente flamencas. Sin embargo, su sucesor, Felipe II se educará y gobernará desde Castilla, acentuando las diferencias religiosas y culturales del soberano y sus súbditos ; lo que en 1568 desencadenará una lucha « independentista » conocida como la guerra de los ochenta años. Bajo esta óptica, los grabados de De Bry, y principalmente aquellos realizados en la edición de 1597 de la Brevísima relación de Las Casas y su leyenda negra, se lee en el contexto mayor de la lucha independentista de los Países Bajos y el conflicto entre protestantes y la Iglesia.

Noticia completa (ABC).

Ilustración : Wikimedia Commons.

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