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En 1894, Albert Robida, imaginaba el concepto del audiolibro en « La Fin des livres »...

En 1894, Albert Robida, imaginaba el concepto del audiolibro en « La Fin des livres »…

El audiolibro sólo llega al 0.1% de las ventas en España. El audiolibro no existe en España. No hay apenas oferta ni inversión por parte de las editoriales, agentes, autores y distribuidores. Y, por tanto, las ventas son irrisorias. Según el informe de Comercio Interior de la Federación del Gremio de Editores (FGEE) de 2012, los sellos facturaron 214,70 millones de euros en otros soportes diferentes al libro en papel ; de ellos, los audiolibros representaron el 0,1%, en torno a los 210.000 euros. Muy lejos incluso de ese 3% de facturación que ya suponen los libros electrónicos. Los datos también están a años luz de los que se manejan en otros mercados como el estadounidense o del norte de Europa, con los países escandinavos y Alemania a la cabeza. Un artículo de The Wall Street Journal publicado recientemente desvelaba que esta industria movió el año pasado 1,2 billones de dólares en EEUU, con un crecimiento en los últimos años del 30%. Sólo en 2011 se produjeron 13.255 nuevos títulos, mientras que en 2009 fueron 4.602. El despegue del formato, amparado por la digitalización, ya no se venden en CD, sino en mp3, también ha provocado movimientos empresariales espectaculares. El mayor distribuidor de audiolibros en EEUU es audible.com, empresa comprada por Amazon en 2008 por 300 millones de dólares. A día de hoy posee 100.000 títulos y añade cerca de mil al mes. Un progreso imparable. En España, no obstante, ha habido varios intentos. En 1995 Alfaguara lanzó varios títulos de Arturo Pérez-Reverte (Una cuestión de honor), Juan José Millás (La soledad era esto), o Rafael Alberti (Marinero en tierra), pero fueron un sonoro fracaso. Las razones que se adujeron es que estos audiolibros estaban producidos en casettes, « un formato que ya estaba muriendo », según Gabi Morales, propietaria de la firma Canal Audiolibro, dedicada a la producción y venta de este formato. Más tarde, a comienzos de la década de los 2000 fue Salamandra quien publicó su saga de Harry Potter en ocho CD, y también fracasó. Después nadie lo ha vuelto a intentar. Los grandes grupos editoriales como Planeta, Penguin Random House, antiguo Mondadori, y Santillana no se han querido embarcar en estos proyectos y a día de hoy no tienen ni un solo título en su catálogo. Sólo ha habido una mínima apuesta por parte de Planeta con bestsellers como El tiempo entre costuras, pero como asegura a eldiario.es su director de área digital y Mass-Market, Santos Palazzi, « no ha funcionado. Las ventas son residuales y, además, nos hemos gastado lo que no está escrito. Es más bien un experimento de ensayo-error ». Tampoco les va muy bien a las pequeñas empresas creadas por emprendedores que pensaron que el audiolibro explotaría con la llegada de la tecnología digital. A pesar de la existencia de los podcast y de un consumo mucho más flexible de la escucha, firmas como la ya citada Canal Audiolibro o escuchalibros.com y audiolibro.es, que se encargan de producir y vender por su cuenta libros que no tienen derechos de autor (en su mayoría, clásicos como La Celestina), tienen muy difícil su supervivencia.

Noticia completa (El Diario).

Ilustración : Wikimedia Commons.

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