Etiquetas

Selma Lagerlöf - La Leyenda de una casa solariega

Selma Lagerlöf – La Leyenda de una casa solariega

Sunne, en la provincia de Värmland, cerca de la frontera noruega, es hoy una pequeña población que por su fisonomía, su arquitectura y el ritmo de su vida nos recuerda que la moderna y avanzada Suecia fue hasta no hace tanto, y sigue siendo en parte, un país rural, país de dura climatología en el que además del hombre habitan los malignos trolls y las seductoras ninfas de los bosques, las huldras. A unos kilómetros de Sunne se encuentra Mårbacka, finca familiar en la que nació Selma Lagerlöf y que en la actualidad, totalmente reformada, sirve de albergue provisional a una nueva y fastidiosa especie habitante de los bosques : el turista. Esta propiedad, y los terrenos que la rodean, son la causa de que Lagerlöf se dedicase a escribir, lo que le permitió ser la primera mujer que obtuvo el Premio Nobel de Literatura, y ello por partida doble, pues en efecto no es sólo que la autora sueca se inspirase en Mårbacka para redactar la mayor parte de su obra, en sus recuerdos de infancia y en las leyendas que configuran el folclore de la región, sino que además literalmente Lagerlöf se convirtió en escritora a fin de recuperar esta hacienda de la que su familia había tenido que desprenderse por motivos económicos. El éxito de sus libros, y en particular la jugosa dotación del Nobel, sirvieron para dar a la casa y los pequeños edificios adyacentes el aspecto neobarroco que tienen hoy, reconvertidos de sus originarios usos en activo centro cultural que acoge exposiciones y actos literarios. Lagerlöf y August Strindberg constituyen la escueta nómina de autores suecos de finales del siglo XIX reconocidos fuera de su país, representantes ambos de una literatura que se desarrolló tardíamente. Strindberg es célebre entre nosotros sobre todo por su teatro, no así en Suecia, donde se admiran igualmente sus novelas, por algunas de las cuales debió responder ante los tribunales. La tendencia realista que había predominado en la literatura sueca desde mediados de ese siglo fue sustituida en los años noventa por un neorromanticismo que impuso el gusto por lo irracional y las leyendas populares, todo ello envuelto en un refinamiento del estilo y un lirismo de los que Lagerlöf sería máxima exponente, y que mantendría su vigencia hasta bien entrado el siglo XX. La fama de ésta se debe en especial a dos libros : La Saga de Gösta Berling, su primera novela, y El maravilloso viaje de Nils Holgersson a través de Suecia, que fue escrito como encargo del gobierno sueco para enseñar geografía en las escuelas, y que acabó siendo uno de los libros de viajes más fascinantes de la literatura europea.

Noticia completa (La República cultural).

Anuncios