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Henry Miller - Una pesadilla con aire acondicionado

Henry Miller – Una pesadilla con aire acondicionado

O los amas o los aborreces. Y para ayudar a decidirse en esta disyuntiva, sobre dos personajes clave de la literatura, se publica ahora Una pesadilla con aire acondicionado, de Henry Miller, y Malentendido en Moscú, novela de Simone de Beauvoir. Dos títulos que se publican por primera vez en España, gracias a editorial Navona, dos novelas que nos permiten entender algo más de dos autores de culto, un hombre y una mujer que, por separado pero en las mismas décadas, lograron remover postulados, cuestionar ciertas políticas y ejercer de revulsivo social. « Leo cada página que escribe Henry, continúo sus lecturas, lo escucho, lo protejo, estoy dispuesta en cualquier momento a renunciar a todo por él », escribía Anaïs Nin refiriéndose a su amantísimo Henry Miller (Nueva York, 1891-Los Ángeles, 1980), provocador donde los haya, hombre que logró escandalizar a parte de sus contemporáneos con inolvidables escenas sobre sexo y polémicas novelas como Trópico de Cáncer (luego llegaría Trópico de Capricornio), el libro que escribió en villa Seurat, en Montparnasse, y que logró publicar gracias al apoyo de Anaïs Nin en 1934. Una novela que, considerada obscena en Estados Unidos, estuvo censurada allí hasta la década de 1960. Las obras de Miller influyeron poderosamente en la generación beat. Es otra de sus obsesiones, la de desenmascarar lo que él consideraba una muy hipócrita moral norteamericana, la que vertebra el libro que ahora nos llega en castellano. Una pesadilla con aire acondicionado se publica con nueva traducción de José Luis Piquero, sólo existía una edición de los años cuarenta de la editorial Santiago Rueda (Argentina), y nos regala al Miller más nuclear, genuino y necesariamente impertinente cuando critica la ciudad que le vio nacer : Nueva York. Tras vivir diez años en París, Miller emprende un viaje en coche por EE.UU. Su país le parece horrible : « En Nueva York son superficiales, hay algo frío, austero, algo árido y gélido en esa tierra », dice. « En ninguna parte como allí el divorcio entre el hombre y la naturaleza es tan flagrante », añade.

Noticia completa (La Vanguardia).

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