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Hermanos Marx - Groucho & Chico abogados

Hermanos Marx – Groucho & Chico abogados

Ejercicio mental. Cierre los ojos y piense en los Estados Unidos de 1932 : hace pocos años que estalló el Crack de 1929 y el país sigue sumido en la Gran Depresión, el presidente Herbert Hoover hace cada nuevo día un ridículo más espantoso que el anterior mientras crece como la espuma el candidato demócrata a la Casa Blanca llamado Franklin Delano Roosevelt, los periódicos hacen encuestas electorales a partir del envío de cupones por parte de sus lectores donde estos dicen quién es su favorito, y la publicidad se encorseta en periódicos y radios con estrambóticos dibujos o letras gigantes o cantarinas sintonías. Faltan más de veinte años todavía (casi treinta, de hecho) para llegar a la Era Mad Men. Por entonces, la radio era un hervidero de espectáculos en directo. Se sucedían las obras de teatro clásicas o de vodevil, los cabarets y las canciones ; salpicadas de interrupciones publicitarias donde los actores, o los presentadores o una voz en off, relataba las bondades de vaya usted a saber qué producto. Tan amplia era la panoplia de posibles anunciantes que era posible ver a las « celebrities » del momento anunciar desde un champú hasta un lubricante para automóviles. Entre este grupo de personajes populares estaban, claro, los Hermanos Marx : patrocinados por la Standard Oil del poderoso magnate John Rockeffeler y, en concreto, por la compañía Exxon Mobile, lanzaron al aire entre 1932 y 1933 el programa radiofónico Flywheel, Shyster y Flywheel abogados (cuyo nombre original era Beagle, Shyster y Beagle, pero que una llamada de un cabreadísimo abogado apellidado Beagle obligó a cambiar a partir del cuarto episodio). Un total de veintiséis entregas, de cuyos guiones se conservan veinticinco (falta el episodio veintiuno), de las que no se conservan grabaciones de ningún tipo, y cuyo impacto queda ahora limitado a su lectura. Pero también con un evidente valor intrínseco tanto para los lectores curiosos como para, y, especialmente, para, los marxistas más acérrimos. En primer lugar, Groucho & Chico, abogados (Tusquets, 2013) recoge, con un cariño casi reverencial, todo el encanto de una época enterrada hoy entre los estruendosos ecos del presente y el pasado más inmediato.

Noticia completa (FantasyMundo).

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