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Ednodio Quintero - Ceremonias

Ednodio Quintero – Ceremonias

Ednodio Quintero (Las Mesitas, Trujillo, 1947) ha estado de vacaciones por unos días a ese lugar agreste de la alta montaña de Los Andes venezolanos. Ese que le vio nacer cuando no había ni luz eléctrica ni vehículos « una zona de costumbres e imaginario medieval » por la que se siente agradecido. Es curiosa la relación entre el autor, que ocupa un lugar entre los grandes de la literatura de su país, y la geografía. Su padre ocupaba un cargo político como jefe civil que obligaba a los continuos desplazamientos de toda la familia, y los primeros recuerdos de Quintero están ligados a una especie de cronología de lugares. Después, han venido otros cosidos a las grandes urbes como Ciudad de México, París y Tokio, de las que se confiesa admirador. Pero el paisaje austero y alucinado de la niñez lo describe la crítica como inseparable de la cadencia y registro de su personalísima voz. A pesar de ese arraigo a la tierra, yerran el tiro aquellos que intentan encontrar referencias biográficas en la literatura de Quintero. O sujeciones. O clasificaciones. Él ha cultivado de todo : novela, ensayo, guion cinematográfico y esos cuentos de fronteras desconcertantes cuya segunda recopilación publica ahora la Editorial Candaya en Ceremonias, después de la primera de título Combates (1995-2000). Escritos aquellos en el periodo de 20 años entre 1974 y 1994 representan ese universo puramente literario al que ha aspirado. No disimula sus esfuerzos o perezas por el camino. « Me cuesta mucho ser un escritor realista. Meto en una batidora sueños, la realidad, la experiencia personal… Es un don que me ha dado algún Dios a mí, que soy politeísta… », cuenta a través del teléfono desde la Mérida venezolana, donde ahora reside. Se trata de « la imaginación al servicio de nada, la literatura en su lado más puro y salvaje ».

Noticia completa (El País).

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