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Juan Ramón Jiménez, retratado por Joaquín Sorolla

Juan Ramón Jiménez, retratado por Joaquín Sorolla

« ¡ Este señor Neruda que no sabe ni escribir una carta ! » Es una de las frases cortantes que se acumulan en el libro Juan Ramón Jiménez, por obra del instante. Entrevistas (Fundación José Manuel Lara), que muestra las filias y las muchas fobias del autor de Moguer. Sin embargo, el prólogo de Soledad González Ródenas es una brújula indispensable para que las palabras cortantes y el humor cambiante del autor de Moguer no distorsionen por completo su vida y su obra. Lo resume con una anécdota de 1915, cuando Ramón Gómez de la Serna tuvo ocasión de observar varias pinturas sobre el poeta. « Ninguno de sus retratos se atreve con él. Unos dan su blandura y otros su dureza cortante ; pero nunca lo bastante vaporosa o extraña. Su claroscuro es casi imposible. Sólo dos retratos interpuestos darían eso que es en él tizón y lumbre. […] No será posible hacer su retrato aunque se empeñe él y los que le retraten. » Así, en las numerosas entrevistas que concedió entre 1901 y 1956, se suceden las opiniones descarnadas, tanto que incluso los mismos periodistas se vieron obligados en ocasiones a suavizar sus palabras. Las respuestas de Juan Ramón fueron sonoros latigazos para muchos y le granjearon enemistades íntimas. En una entrevista de 1921 realizada por Alberto Guillén, el también escritor le pregunta por los valores literarios de España. « No hay nada. Yo sólo leo a los extranjeros. A mí tampoco me leen en España. Aquí no hay las minorías inteligentes que en Francia, por ejemplo, o en Inglaterra. Con todo, Antonio Machado en su primer libro, Castilla, dio algo. Ahora está parado. Es un retórico. No ha vuelto a hacer nada más. Unamuno es un gran espíritu, es uno de los hombres que están siempre ardiendo, pero no tiene amor a la belleza y hace cosas horribles, pero es un hombre que arde », contesta el poeta de Moguer. Incluso cuando le confiesan que Miró habla grandes cosas de él, Juan Ramón no se reprime. « Es muy amable. Es mi amigo. Pero la amistad es muy distinta del arte. Yo estoy solo, por eso, y no tengo amigos. […] Miró está bien, cuida su estilo, pero es arcaico. Su obra no vive. Además es muy provinciano. No sale de su pueblo, no vuela », continúa demostrando que las « malas pulgas » no las inventó Camilo José Cela.

Noticia completa (Huelva Información).

Ilustración : Wikimedia Commons.

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