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Calvez, Rotomago - U-29

Calvez, Rotomago – U-29

« El templo (The temple) Howard Phillip Lovecraft (1890-1937).
Yo, Karl Heinrich Graf von Altberg-Ehrenstein, capitán de corbeta de la Armada Imperial Alemana y al mando del submarino U-29, el día 20 de Agosto de 1917, deposito esta botella y este informe en el océano Atlántico, en una situación que me es desconocida, pero que probablemente ronda los 20° de latitud norte y los 35° de longitud oeste, donde mi nave yace averiada en el fondo del océano. Llevo esto a cabo porque es mi deseo dar a la luz pública ciertos hechos insólitos; dado que seguramente no sobreviviré para entregar en persona estas noticias, ya que las circunstancias que concurren en torno a mí son tan amenazadoras como extraordinarias, e incluyen no sólo la avería fatal del U-29, sino incluso el flaquear de mi férrea voluntad germánica en una forma de lo más desastrosa. » […] Así empieza tanto el relato El Templo, de Howard Phillip Lovecraft, el primer relato suyo publicado en Weird Tales, como esta historia perfectamente adaptada traída por Aleta. Para su adaptación han recurrido a Florent Calvez, dibujante y cuionista con experiencia previa en adaptaciones de relatos lovecraftianos (Reanimator) o en el fabuloso Día D : Los rusos han llegado a la Luna ; y a Rotomago (pseudónimo de Matthieu Mevel), guionista relativamente novato en el mundo del cómic, pero con amplia experiencia en la creación de obras teatrales. Quería hacer un alto antes de comentar el cómic para hacer notar un esfuerzo documentado por parte de los autores : el submarino representado, efectivamente es un sumergible tipo U-27 construidos en los astilleros Kaiserliche Werft, de Danzig (actual Gdansk), y comisionados en 1914. Sólo se construyeron cuatro unidades. Ahora bien, la traducción de la mascota, el Holzauge, es incorrecta. No viene de « ver la paja en el ojo ajeno… », sino que es una interjección de alerta : « Holzauge, sei wachtam ! », que significaría « ¡ Ojo, ten cuidado ! ». De lo que la expresión abreviada (Holzauge), vendría a ser equivalente a nuestro « ¡ Ojo ! ». En cuanto a la uniformidad y los estandartes (esa preciosa bandera de combate de la Kaiserliche Marine, conocida como Reichskriegsflagg) son correctísimos. Un aplauso por el esfuerzo realizado por llevar estos detalles a cabo. Por lo demás, el relato es llevado a la perfección, con la dificultad que conlleva el relatar una historia de miedo en formato de cómic, ya que hay que administrar los suspenses de tal manera que el lector no pase las páginas con objeto de llegar al clímax de la acción, como ocurría muchas veces con las historietas que leíamos en medios como Creepy. Es impresionante cómo es capaz de reflejar el ambiente claustrofóbico y limitadísimo de un submarino… Las viñetas me recuerdan por momentos a las tomas de Das Boot, la película que magistralmente dirigió Wolfgang Petersen en el 81.

Noticia completa (FantasyMundo).

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