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Herman Melville - Moby Dick, ilustración de A. Burnham Shute (1892)

Herman Melville – Moby Dick, ilustración de A. Burnham Shute (1892)

Marcel Proust publicó, con su dinero, el 14 de noviembre de 1913, Por el camino de Swann, el primero de los siete volúmenes de En busca del tiempo perdido, que André Gide se había negado a editar por considerarlo un folletín trufado de « historias de duquesas » sin ningún interés para los lectores cultos y serios. El poeta se arrepintió en menos de un año, pero el mal ya estaba hecho. No es este el único caso, tampoco el más dramático. Le ha ocurrido a muchas de las que hoy conocemos como clásicos incontestables de la historia de la literatura. Herman Melville publicó Moby Dick, en 1851. Tenía 32 años. Y aunque se había dejado los ojos en aquel libro. A los lectores no les entusiasmó aquella historia ciclópea de hombres que abandonan la tierra firme para arponear el Mal, el propio, el ajeno, simbolizado en el blanco lomo de una ballena. Cuando terminó El gran Gatsby, Francis Scott Fitzgerald le escribió desde Europa a su editor : « He escrito la mejor novela de los Estados Unidos de América ». Aunque se trata de una versión apócrifa, hay quienes insisten en que la respuesta que recibió de vuelta fue esta : « Tendrías un libro decente si prescindieras del personaje de Gatsby ». Rebelión en la granja, una demoledora crítica contra el autoritarismo escrita por George Orwell, fue rechazada con el siguiente comentario : « Es imposible vender historias de animales en Estados Unidos ». Alfred A. Knopf Inc., una de las editoriales más prestigiosas de Norteamérica, rechazó en 1955 el manuscrito de Lolita, la novela que consagró a Vladimir Nabokov como uno de los grandes escritores de su época. El lector a cargo de su evaluación la desechó por ser « demasiado picante ». Con Sylvia Plath, el tono es aún más duro : « no hay el suficiente talento genuino como para darnos por aludidos ». Algo menos afiladas, aunque también negativas, son las reseñas de libros de Jean Paul Sartre o del narrador de la generación beat Jack Kerouac.

Noticia completa (Marabílias).

Ilustración : Wikimedia Commons.

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