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Lewis Carroll - Through the looking glass and what Alice found there, ilustración de John Tenniel (1907)

Lewis Carroll – Through the looking glass and what Alice found there, ilustración de John Tenniel (1907)

La publicación de un libro no es necesariamente la aparición de una nueva lectura. En cambio, una nueva lectura sí puede dar cuenta de la aparición de un libro. Cuando de niña me dieron a leer Alicia en el país de las maravillas, me pareció todo menos maravilloso. Aburrido, estúpido y sobre todo… incómodo. No sabía que en aquel entonces yo tenía la misma edad que Alicia (el propio Humpty Dumpty, le dice a la infanta malhumorada que los siete años es « una edad bien incómoda »). Me resultaba antipática, mañosa ; todos parecían estar pasándola bastante mal en ese mundo distorsionado y plagado de encrucijadas. Muy pocos eran felices, y las pequeñas alegrías no tenían ningún sentido. Ni siquiera la ventaja de festejar el « no cumpleaños » o « el incumpleaños » (según la traducción) 364 veces al año. Para mis incipientes creencias, el tiempo se regía por un calendario estipulado. Me horrorizaban sus personajes, ¡ esas ínfulas vivientes ! : una oruga fumando, misteriosa y oronda, flores jocosas, despreciativas, un conejo sumiso, en apuros, o el gato Cheshire, un bigotudo lunático. Cómo no me iba a caer mal a los siete años, este diálogo no sólo de locos, literalmente, sino hermético y displicente : « -…A mí no me gusta tratar a gente loca, protestó Alicia. – Oh, eso no lo puedes evitar, repuso el Gato. Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca. – ¿ Cómo sabes que yo estoy loca ?, preguntó Alicia. – Tienes que estarlo afirmó el Gato , o no habrías venido aquí. – Venir aquí, dice el gato. » Algo de eso implica un libro. « Leer aquí » es haber llegado a alguna parte. Para mi desesperación infantil, el diálogo continuaba así : « –Minino de Cheshire, ¿ podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí ? – Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar, dijo el Gato. – No me importa mucho el sitio…, dijo Alicia. – Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes, dijo el Gato, – … siempre que llegue a alguna parte, añadió Alicia como explicación. – ¡ Oh, siempre llegarás a alguna parte, aseguró el Gato, si caminas lo suficiente ! » Se llega a un libro como a una tierra ignota. Y esa llegada es única, la primera. El lector es un descubridor de sí mismo en lo que escribió otro. Al hacerlo propio, vuelve la lectura inédita, y la locura, un mal menor. Sin ir más lejos, expresión que bien le gustaría al conejo de Carroll, tenemos el caso argentino de Pierre Menard, autor de El Quijote, de Jorge Luis Borges. Menard quiso hacer de su lectura inédita un nuevo texto.

Noticia completa (Revista Ñ).

Ilustración : Internet Archive.

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