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Anton Chejov

Anton Chejov

Coinciden en las librerías un buen número de clásicos rusos. El primer volumen de los Cuentos completos de Chéjov, El prisionero del Cáucaso de Pushkin, la nueva traducción de Los hermanos Karamázov de Dostoievski y La vida de un hombre inútil, de Gorki. Se necesita un invierno ruso, glacial, para amar de verdad a una casa, para temer extraviarla en medio de la borrasca, como ocurre en algunos de los mejores relatos de la literatura rusa. Quizá por eso, las películas de un cineasta tan enraizado en las fuentes literarias como Andrei Tarkovski se debaten entre el horror del fuego que devora el hogar y la necesidad de rastrear un refugio, un lugar capaz de custodiar los sueños y recuerdos de la infancia. « Yo no sé qué es una casa », el primer verso de la poesía que Tonino Guerra le compuso a Tarkovski durante la elaboración del guión de Nostalgia, parece surgir de las cenizas de su anterior largometraje, Stalker, y de ese enclave mágico, capaz de hacer realidad los deseos más íntimos de quien se atreva a adentrarse en él, que es la Zona. Como cada uno de los viajeros que, en el umbral último de la Zona, corren el albur de ver atendidas sus plegarias más íntimas, la historia de la narrativa rusa está surcada por individuos confrontados con decisiones éticas que los acercan o los alejan del hogar, que pueden conducirles, aún en medio del tormento de la culpa, a una forma de vida más auténtica y espiritual. « Sería bueno que cada uno de nosotros dejara tras de sí una escuela, un pozo o algo semejante, de suerte que nuestra vida no pasara a la eternidad sin dejar huella », escribió en su cuaderno de notas Anton Chéjov, cuyos primeros cuentos, a menudo cuadros humorísticos publicados bajo seudónimo con objeto de reservar su auténtico nombre para los textos sobre medicina, fueron dando paso a una sutil disección de los dilemas morales que afronta el ser humano. Nunca hasta ahora habían sido compilados todos los cuentos de Chéjov en lengua castellana y esa es la iniciativa que la editorial Páginas de Espuma ha confiado al eslavista Paul Viejo, que a lo largo de cuatro volúmenes de unas 1200 páginas cada uno ha acometido la empresa de recuperar todos los relatos del autor y reunir a sus más notables traductores. El primer volumen, editado de manera exquisita y que en sí mismo constituye un acontecimiento cultural de primera magnitud, reúne los 249 primeros cuentos, escritos entre 1880 y 1885, empezando por el liminar Carta a un vecino erudito, con el que se abre una lección magistral de narrativa, sin la cual no existiría la cuentística moderna de Hemingway, Carver, Cheever y Pavese.

Noticia completa (Número Cero).

Ilustración : Wikimedia Commons.

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