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Giovanni Boccaccio - El Decamerón, edición francesa ilustrada de 1846

Giovanni Boccaccio – El Decamerón, edición francesa ilustrada de 1846

En el arranque de ese delirante laberinto que es Si una noche de invierno un viajero, Italo Calvino nos describe las diversas barreras de libros por los que ha pasado el lector de la novela (es decir, nosotros mismos) antes de encontrar el ejemplar que tiene en sus manos (la propia Si una noche de invierno un viajero). Algunas de esas barreras son tan peculiares como Libros Hechos Para Otros Usos Que La Lectura o Libros Que Te Faltan Para Colocarlos Junto A Otros Libros En Tu Estantería. Otras, sin embargo son particularmente atinadas, como Libros Que Has Fingido Siempre Haber Leído Mientras Que Ya Sería Hora De Que Te Decidieses A Leerlos De Veras. […] 1348. La epidemia de peste que recorre Europa se está cebando con la orgullosa ciudad de Florencia. Nadie sabía qué hacer ante una enfermedad « que en su comienzo nacían a los varones y a las hembras semejantemente en las ingles o bajo las axilas, ciertas hinchazones que algunas crecían hasta el tamaño de una manzana y otras de un huevo ». Así que un grupo de mozos (siete chicas y tres chicos) deciden marcharse a una quinta a las afueras de la ciudad para evitar el contagio y esperar a que este Apocalipsis en forma de plaga acabe cuanto antes. Qué planteamiento, ¿ verdad ? Si cambiásemos la fecha por una de dentro de unas décadas y la palabra peste por ataque nuclear, epidemia zombi o invasión alienígena nos encontraríamos con un blockbuster distópico próximamente en todas sus pantallas. Solo que el Decamerón no es un thriller ni sus personajes viven aterrorizados, pues es más una exaltación luminosa del beatus ille y del collige, virgo, rosas. O lo que es lo mismo, un canto a la esperanza del que huye del mundanal ruido. ¿ A quién no le apetecería, por ejemplo, marcharse a una villa en la Toscana con unos amigos hasta que se acabe la crisis de una vez ? A eso se dedican estos jóvenes : a disfrutar de la belleza de la vida. Que parece que no, pero existir existe. […] Dicho y hecho : cada uno de ellos contará una historia al día durante el tiempo que durará su estancia en la finca. Pero como en este reality show florentino son todos muy renacentistas (y por tanto amantes del orden y la simetría), los jovencitos deciden amablemente entre ellos que tanto cachondeo tiene que estar regido por unas normas. Así que cada noche uno de ellos será nombrado rey o reina para que, entre otras responsabilidades, decida el tema sobre el que tratarán las historias que se narren el día siguiente.

Noticia completa (Jot Down).

Ilustración : Gallica.

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