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El libro electrónico, al ralentí

El libro electrónico, al ralentí

Umberto Eco bautizó así uno de sus últimos ensayos : Nada acabará con los libros (Lumen, 2010). Es cierto que en sus páginas Eco argumenta que el libro persistirá independientemente de su formato analógico o digital, pero, según datos recientes e impresiones que se hacen oír cada vez con mayor nitidez en la industria, el título podría hoy ampliarse : Nada acabará con los libros… de papel. En los últimos años, cada inicio de temporada, los medios clamaban que, esta vez sí, llegaba la hora de la popularización del ebook. Sin embargo, hay que aceptar ya que, cercado por la piratería y por un apego al papel mayor del esperado, el libro electrónico se estanca. En nuestro país, y según datos que acaba de hacer públicos la agencia del ISBN, por cada 200 libros vendidos en las librerías, apenas se venden tres ebooks. Lo que permite extrapolar que la versión digital de un título que alcance los 5.000 ejemplares de ventas en papel sólo despachará 75 ebooks. Si el libro tradicional registró 72.494 ISBNs en 2013, la cifra de libros digitales ascendió a 20.402, sólo 323 registros más que en 2012. Y las ventas digitales son ya irrisorias pues rondan el 5% del total. Los editores lo tienen claro : « en España no se compra libro electrónico ». No se trata de un rasgo nacional. Los datos de EE.UU., país a la vanguardia del ebook, dan fe de que los lectores de papel, contra todo pronóstico, crecen : cuatro puntos el último año. Y siete de cada diez estadounidenses leen al modo tradicional. Los readers no se venden del todo mal por lo que hay que suponer que, o sus propietarios los usan para leer contenidos piratas o, sencillamente, tras alguna prueba, los dejan metidos en un cajón y regresan a sus libros de papel. Los editores consultados coinciden en que la tableta, y no el reader de tinta electrónica, se ha convertido ya en el principal dispositivo lector.

Noticia completa (El Cultural).

Foto : Wikimedia Commons.

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