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Rudyard Kipling - The Jungle Book, ilustración de Maurice y Edward Detmold (1913)

Rudyard Kipling – The Jungle Book, ilustración de Maurice y Edward Detmold (1913)

El mundo es un gran zoo, que diría Nicolás Guillén ; la literatura también. Existen páginas y libros que han conseguido marcar a generaciones de lectores por sus historias inspiradas en animales, convirtiéndolos no sólo en figuras inolvidables sino en representaciones de la propia naturaleza humana. Desde el Gato de Cheshire que usó Lewis Caroll para guiar a Alicia, acaso anticipo del gato de Schrödinger, hasta la blanca ballena que obsesionó al capitán Ahab en Moby Dick, el mastín de Conan Doyle en El sabueso de los Baskerville, o Idiota, el pastor alemán con el que John Fante escribió uno de sus mejores relatos. Escrita en 1933, Virginia Woolf consiguió en Flush narrar el mundo a través de la mirada de un cocker spaniel de orejas largas, cola ancha y unos « atónitos ojos color avellana ». Compañero inseparable de poetisa Elizabeth Barrett, Flush describe el mundo con otro énfasis, desde otro ángulo. Publicada unos años antes, en 1906, Colmillo Blanco se vale de la historia de domesticación de un perro lobo salvaje para ilustrar la paradoja de cuán violento es realmente el mundo animal frente al de los humanos. La llamada de lo salvaje, la obra más conocida de London, explora también temas como la moral, la redención y la libertad a través de la historia de un perro doméstico secuestrado que debe hacer uso de sus instintos para sobrevivir y prosperar en los bosques de Alaska. Si existe una historia que supo exprimir el jugo al universo animal para simbolizar sentimientos y arquetipos humanos, esa es El libro de la selva (1894), una colección de historias escritas por el inglés Rudyard Kipling. Los ocho primeros relatos forman parte de una misma historia. Esta comienza cuando, huyendo del ataque de Shere Khan (un enorme y feroz tigre de bengala), una pareja humana pierde a su hijo pequeño. El bebé es rescatado por una familia de lobos que lo acoge como a su propio hijo. Raksha (la madre loba) lo llama Mowgli. A través de una serie de aventuras, Mowgli, quien ha crecido instruido con la ley de la selva, aprende sobre el verdadero valor de la amistad, el arraigo y acaso las leyes al comparar la suya con la de otros animales con los que se topa.

Noticia completa (Marabílias).

Ilustración : Internet Archive.

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