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Osamu Tezuka

Osamu Tezuka

Como aquel anciano profesor, Osamu Tezuka (1928-1989) habría respondido Madadayo (todavía no) si le hubiesen preguntado si estaba listo para irse de este mundo. El dios del manga murió hoy hace justo 25 años a consecuencia de un cáncer de estómago, pero sus últimas palabras (« Te lo ruego, déjame trabajar ») siguen dando testimonio de una casi malsana pasión por el oficio : solía pasar cinco días a la semana en su estudio y llegó a apurar algún cierre dibujando en un taxi antes de coger un vuelo internacional. Más de 150.000 páginas catalogadas, 700 álbumes y 60 películas de animación dejó tras de sí el padre de Astro Boy, si bien más allá de la producción al peso se le venera dentro y fuera de su país como figura fundacional de un género que revolucionó para siempre en lo técnico (personajes de ojos mayúsculos, líneas depuradas, estilo cinematográfico), lo temático (humanismo, fe en la tecnología, respeto al medio ambiente, denuncia del militarismo, la corrupción política y el machismo, etc.) y lo estratégico (desarrollo del formato tankoubon o volumen recopilatorio). « Es como Cervantes para España, Shakespeare para Inglaterra o Molière para Francia », resume Jaime Rodríguez, primer editor en España de una figura clave en la cultura popular nipona cuya bibliografía en castellano sigue aumentando gracias a un renovado interés en tiempos recientes. Una apuesta sobre seguro que se ha materializado en la reedición de las series Fénix y Adolf (Planeta DeAgostini), la publicación de la novela gráfica El libro de los insectos humanos (Astiberri) y el próximo lanzamiento de La canción de Apolo (ECC). Casualmente, dicha « resurrección » coincide con la celebración del Año Dual España-Japón.

Noticia completa (El Mundo).

Foto : Wikimedia Commons.

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