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Danilo Kiš - Una tumba para Boris Davidovich

Danilo Kiš – Una tumba para Boris Davidovich

Este año (en octubre) se cumplirán veinticinco del fallecimiento del escritor yugoslavo Danilo Kiš, uno de los autores europeos más importantes de la segunda mitad del siglo XX, de quien la editorial Acantilado viene publicando desde 2006 su obra completa. De dicha obra han aparecido ya en castellano el volumen Circo familiar, que reúne la trilogía de novelas que el autor dedicó a su infancia, el ensayo Lección de anatomía y las colecciones de relatos Una tumba para Boris Davidovich, Enciclopedia de los muertos y Laúd y cicatrices, ésta última compuesta por los relatos de nuestro autor que se editaron póstumamente. Danilo Kiš nació en Subotica, en la provincia de Vojvodina, hijo de un judío inspector de ferrocarriles. Si suele ser cierto que la infancia y la primera juventud señalan el camino que recorrerá el adulto, y que de esos años proceden los temas y la visión del mundo que darán forma y contenido a la creación literaria, tales cosas adquieren el rango de verdad difícilmente cuestionable si se aplican a nuestro autor, el cual tuvo que vivir el desgarro geográfico e histórico propio de esa región norteña de Serbia fronteriza con Hungría, y de las turbulencias balcánicas que constituyeron un capítulo no menor de la Segunda Guerra Mundial. Así, la familia de Kiš, trasladada a Novi Sad, la capital de Vojvodina, vivió allí los estremecedores acontecimientos de esta ciudad multiétnica, ocupada en 1941 por las tropas de la Alemania nacional-socialista y por sus aliados. Al año siguiente los sicarios del dictador Horthy perpetraron una matanza de serbios y judíos. Poco después el padre de Kiš fue arrestado y deportado a un campo de concentración, y él mismo, su madre y su hermana buscaron refugio en la aldea húngara de Kerkabarabas, de donde era originario el padre, que para entonces ya había sido asesinado en el campo de Auschwitz. Estos hechos iban a ser narrados más tarde en la trilogía Circo familiar, que se publicaría entre 1965 y 1972. La palabra « desgarro » no se ha utilizado más arriba caprichosamente. A ese sentimiento de insatisfacción con el mundo, que en alemán recibe el nombre de Weltschmerz, se refirió ya mucho antes Heinrich Heine cuando escribió : « Querido lector, si quieres lamentarte del desgarro, harías bien en lamentarte de que el mundo se haya roto en dos partes. Y porque el corazón del poeta es el centro del mundo, se desgarra de modo lastimero en el momento presente ». Este sentimiento es el que llevaría a Kiš a asumir como centro de su vasto territorio literario « la verdad pura y dura y humillante », lo que en su caso equivaldría a dar por cierta la « convicción sobre la nobleza del sufrimiento ». Dicha nobleza impregna las más de quinientas páginas de esta trilogía que constituye por sí sola uno de los monumentos de la literatura de las últimas décadas del siglo pasado, y ello no sólo en virtud de su valor testimonial, de su originalísima combinación de horror y dignidad, de crudeza y de realismo poético, sino también como producto de la diversidad de técnicas narrativas empleadas en su redacción, del camaleónico lenguaje, algunas veces experimental, con el que Kiš logró plasmar la memoria de lo que él era, como escribió alguna vez : un niño de corazón triste.

Noticia completa (La República cultural).

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