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Pahko - Shoggoth, de « Las Montañas de la locura »

Pahko – Shoggoth, de « Las Montañas de la locura »

Probablemente no haya en las letras universales muchas trayectorias tan atípicas como la de Howard Phillips Lovecraft (1890-1937). En vida, su carrera literaria se circunscribió a las revistas pulp de relatos fantásticos. Su trayectoria nunca llegó a despegar y Lovecraft murió en la ruina. Fueron sus colegas quienes percibieron en él un valor literario inusitado, lo rescataron del olvido y crearon el culto posterior a su muerte. Estos colegas (Frank Belknap Long, Robert Bloch, August Derleth, Robert E. Howard y Clark Ashton Smith, entre otros) recopilaron sus relatos y novelas durante las décadas de 1930 y 1940 y continuaron su obra por medio de lo que bautizaron como el Ciclo de los Mitos de Cthulhu, compuesto por relatos y novelas ambientados en el universo ficticio creado por Lovecraft. Para entender lo que estos autores vieron en su maestro, hay que considerar el momento de Lovecraft y las innovaciones que introdujo. El declive del relato gótico, para empezar, y la consolidación de la ciencia ficción de autores como H.G. Wells, además de fenómenos como la teoría de la relatividad y ciertos avances de la filosofía que impregnaron a Lovecraft, materialista confeso. Sus obras transmiten una visión del cosmos muy moderna, un sentir casi existencialista y sobre todo una noción del terror y una imaginería muy avanzada para su época, que llevaron a sus seguidores a considerarlo un visionario. Todo esto se tradujo en el fascinante universo de Lovecraft, caracterizado por la existencia de los Antiguos, una serie de entidades demoníacas cósmicas cuyos vestigios pueden encontrarse dispersos por el mundo en forma de cultos malignos, ruinas y monstruos ocultos. A este universo se enfrentan una serie de protagonistas científicos, estrellándose una y otra vez contra los límites del conocimiento humano y generando toda una serie de series trágicas donde lo numinoso y lo siniestro siempre resurgen triunfantes. Pese a los esfuerzos de aquellos primeros entusiastas, la obra de Lovecraft habría caído en el olvido de no ser por su inesperado renacimiento a finales de los años sesenta, cuando fue reivindicado apasionadamente por la cultura del rock, la psicodelia, el ocultismo y, finalmente, por los practicantes del cada vez más exitoso género de la literatura de terror, como Stephen King. Así, adquirió el peculiarísimo estatus del que disfruta hoy en día. Lovecraft no solamente es venerado en el mundo de la literatura de género fantástico, sino que su imaginería ha ingresado en la cultura popular, ha permeado por completo el cine y hasta ha hundido sus garras ocasionalmente en el arte y la literatura generalista. Es el autor de culto por antonomasia. Desde hace cinco décadas, sus libros se siguen vendiendo por todo el mundo, comprados con fervor por unos lectores que se suelen iniciar en su obra a una edad temprana y que ya casi nunca la abandonan.

Noticia completa (La Vanguardia).

Ilustración : Wikimedia Commons.

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