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El Lobo de Wall Street (Martin Scorsese, 2013)

El Lobo de Wall Street (Martin Scorsese, 2013)

Lo ha vuelto a hacer. No lo puede evitar. Martin Scorsese sabe que la mejor pareja para su pasión cinematográfica es la literatura. Un romance literario que el director ha confirmado en 13 de sus 24 películas. Y ellas son las que han asegurado su nombre en la historia del cine, desde Toro Salvaje, pasando por Uno de los nuestros, hasta El lobo de Wall Street, por la que ha obtenido cinco candidaturas este año. Solo dos clásicos suyos no están basados en libros : Malas calles y Taxi driver. Scorsese (Nueva York, 1942) siempre ha sido un gran lector. De esos que a medida que leen el libro crean un mundo en su cabeza bajo sus propias coordenadas. El lugar donde se suele quedar en la gran mayoría de las personas. Salvo en los artistas si recurren a ellos como fuentes de inspiración. Es el caso del director neoyorquino que al trasladar dichas obras al cine lo que adapta es otra obra, la suya, la de Scorsese, con tal fuerza de voz que eclipsa la del autor original del libro. Aunque hay otra excepción : La edad de la inocencia, de Edith Wharton. La fuerza de la voz de Scorsese en las adaptaciones es tan fuerte y genuina que eclipsa la del autor original del libro. Un paneo por esa relación literatura y cine muestra lo mejor de Scorsese : Toro salvaje (1980), El color del dinero (1986), La última tentación de Cristo (1988), Uno de los nuestros (1990), El cabo del miedo (1991), La edad de la inocencia (1993), Casino (1995), Al límite (1999), Gangs of New York (2002), El aviador (2004), Shutter Island (2010), La invención de Hugo (2011) y El lobo de Wall Street (2013). Incluso Infiltrados, que no es un libro, podría encajar aquí al ser un remake basado en otro guion. Ese romance de Scorsese con la literatura ha cumplido medio siglo. Se remonta a 1963 cuando el joven Martin lee el primer libro de los que habría de llevar al cine, aunque no fuera su primera adaptación cinematográfica. Se trata de La última tentación de Cristo, de Nikos Kazantzákis, que llevaría a las pantallas 25 años después. Es una deuda que tiene con los jesuitas porque al ser rechazado por su universidad él se va a la de Nueva York a estudiar Literatura Inglesa, de donde pasa a los estudios cinematográficos de la misma.

Noticia completa (El País).

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