Etiquetas

,

Tengo un espía en la PlayStation, por Margaret Atwood

Tengo un espía en la PlayStation, por Margaret Atwood

Ajá ! Parece que el personal de seguridad nacional se ha infiltrado en el juego online World of Warcraft, disfrazado de los repugnantes orcos, los pandaren degustadores de brebajes o los Elfos de sangre de orejas puntiagudas. ¿ Qué hacen esos agentes encubiertos vestidos así, aparte de divertirse ? La versión oficial es que quieren descubrir hordas de terroristas que lavan dinero en bancos de mentira o intercambian informaciones peligrosas en puentes levadizos o, si no, descubrir, ocultos en un hongo surrealista o una flor luminosa o una gruta tenebrosa, el ojo de la cerradura que lleva a la Red Oscura. Esa información, parte de los documentos que filtró Edward J. Snowden, fue alarmante, en especial para los jugadores de World of Warcraft. (« ¡ Oh, no ! ¡ No Velen de los draeneis ! ¡ Confiaba en él ! »). También puede haber sido impactante para los miembros de Second Life, otro sitio muy frecuentado por los agentes. ¿ Ese avatar guapo que nos hacía el verso para que fuéramos a un club nocturno virtual y divulgáramos nuestros más íntimos complejos sexuales y nuestra pertenencia a un grupo terrorista era en realidad un espía de carnes fláccidas y piloto ? ¡ Por Dios, eso no me causa ninguna gracia ! Después está la posible indignación de los contribuyentes. ¿ Están gastando nuestra plata en qué ? A lo cual la respuesta será, como lo es siempre : Hay un mundo tenebroso del cual usted, inocente contribuyente, no entiende nada. Ahora, si me perdona, me pondré mi traje de mucama francesa y mis pezuñas de cabra y me dedicaré a pasar el plumero y decapitar gente. Tan pronto como se conoció la noticia sobre los agentes de seguridad vestidos de gnomos, la campanilla del teléfono de esta vieja escritorzuela empezó a sonar como loca. Bueno, en realidad, no hubo ni teléfono ni campanilla sino más bien correo electrónico y tintineos. Después de todo, vivimos en una especie de simulacro del siglo XXI, o al menos eso nos dicen los que pueden o no ser ellos mismos un simulacro. ¿ Por qué a mí ?, me pregunté. Es cierto, en otra época conocí a monstruos feroces que blandían espadas : a mi hermano mayor le gustaba dibujarlos allá por los años 40, cuando usábamos « lápices de colores » y « papel » para esas cosas. Los monstruos, las armas y la ferocidad me son conocidos, porque no hay muchas cosas que hagamos online que no hayamos hecho antes de una forma más primitiva.

Noticia completa (Revista Ñ).

Ilustración : Wikimedia Commons.

Anuncios