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Inmaculada Serón

Inmaculada Serón

« Estoy preparando los Dramas completos de Shakespeare con prólogo de Victor Hugo. Solo existen en castellano colecciones de dramas escogidos. Todas las ediciones son incompletas, lo mismo caras que baratas. […] La primera edición española completa será la nuestra. […] Shakespeare escribió 36 y nosotros publicaremos todos. […] Esta será una obra que se venderá siempre : algo que acredita a una casa. Debemos dar golpes así. » Vicente Blasco Ibáñez escribía estas palabras desde París el 3 de mayo de 1916 a Francisco Sempere y Fernando Llorca, sus socios en la editorial valenciana Prometeo. Y dieron el golpe, en todos los sentidos. Entre 1917 y 1918, Prometeo publicó Shakespeare. Obras completas. Doce tomos que contienen 35 de las 37 obras del dramaturgo inglés traducidas por R. Martínez Lafuente, alguien a quien sucesivos investigadores han dedicado muchas horas de estudio pero de quien no se sabe nada, ni su nombre de pila. « Hay que ver lo que representa dar todo Shakespeare en tan poco precio y con obras desconocidas en su mayoría. Yo, tomando de unas ediciones y otras (sobre todo valiéndome de una edición antigua), tengo 33 dramas en español y corregidos. Solo habrá que traducir tres a última hora, en el último tomo », continúa la misiva de Blasco Ibáñez, desvelando así el misterio que siempre ha rodeado a Martínez Lafuente. (A pesar de que su título es Obras completas, al autor de Cañas y barro le faltó por incluir Titus Andronicus y la obra poética. ) Esta carta es una de las casi 400 que su autor envió a sus socios y que aparecen en Epistolario de Vicente Blasco Ibáñez-Francisco Sempere (1901-1917), publicado por la Generalitat Valenciana en 1999. Partiendo de ese material, la traductora malagueña Inmaculada Serón ha realizado una labor detectivesca durante cuatro años para concluir que Martínez Lafuente no era más que un nombre inventado por el novelista para ocultar el plagio de las traducciones, principalmente de la colección Nacente, publicada a finales del siglo XIX. Pero no solo copiaron traducciones del autor de Macbeth, sino también de 11 comedias de Aristófanes que Prometeo sacó en tres tomos en 1916 firmadas por el misterioso Martínez Lafuente. « La de Nacente es la primera colección amplia de dramas de Shakespeare que aparece en español pero, en su mayoría, las obras no están traducidas del inglés, sino del francés. Blasco Ibáñez utilizó 32 obras de esta colección, que no está completa. Le faltaban tres : La primera parte del rey Enrique VI, Mucho ruido para nada y Cuento de invierno. Las dos primeras probablemente las tradujo Llorca del francés y las revisó el novelista ; mientras que para la última usaron la traducción de José Arnaldo Márquez que salió en 1884 en la Biblioteca Arte y Letras », dice Serón.

Noticia completa (El País).

Foto extraída del mismo artículo.

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