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Leonid Ivánovich Dobychin - La Ciudad de N

Leonid Ivánovich Dobychin – La Ciudad de N

De entre la ingente y maravillosa literatura rusa, aquella de la etapa soviética sigue siendo la más opaca a la lectura y al análisis, no solo porque mucha haya quedado encerrada en los oscuros anaqueles de la censura, sino también porque el polvo del tiempo ha borrado o disipado las huellas de no pocos autores. Sin embargo, a veces la vida regala momentos de justicia en los que, aquello que parecía olvidado y enterrado, surge de nuevo para ocupar el lugar correspondido. Este ha sido el caso de Leonid Dobychin (1896-1936), un autor de escasa obra y esencialmente breve, pero que ha dejado en la memoria de quiénes lo han leído un calor indeleble que ha llegado, en forma de publicación, hasta nuestros días. Como el público español todavía no ha abierto su mente y sus estanterías a lo breve, creo que ha sido una decisión muy acertada la de Nevsky Prospects de comenzar a presentarnos la obra de Dobychin por su única novela y última obra publicada en vida : La ciudad de N (Nevsky, 2014). Aunque, para los pocos lectores de breve que hay por ahí, debería ser un ansia motriz el acceder a sus otras obras : las compilaciones de relatos Encuentros con Lize y Retrato ; publicadas respectivamente en 1927 y 1931 aunque todavía no presentes en España. Un deseo personal : ojalá aprendamos pronto a abrir nuestras mentes a la literatura breve para poder, en consecuencia, abrir también nuestra sociedad a tantas pequeñas joyas perdidas en las telarañas de la historia y del tiempo. En Leonid Dobychin lo primero que llama la atención es el estilo de su escritura : refinadísimo en su concepción en cuanto resulta preciso y sutil, casi minimalista. La economía de las palabras aparece en aquel que labra en el papel la forma de su pensamiento a través de un lenguaje utilizado como un cincel, diciendo lo justo para expresar todo cuanto se desea decir. Dando como resultado una sencillez aparente, pues oculta una complejidad asombrosa, solo apta para los grandes. Porque en esta novela, prácticamente a cada frase, el lector siente el vértigo del equilibrista, comprobando en carne propia como una palabra más o menos, o una imagen adicional, pudieran desbaratar, quizás, lo tan acuradamente labrado. He aquí un caso excepcional de estilo narrativo de orfebrería.

Noticia completa (FantasyMundo).

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