Etiquetas

El panajedrez de Xul Solar

El panajedrez de Xul Solar

[…] Cuando un artista crea, descubre un mundo que Platón hubiese dicho que siempre estuvo ahí, agazapado, esperando la introspección del escritor o del pintor o del músico, deseando su materialización en el mundo de los vivos. En la ciencia ocurre algo similar, se descubren teoremas que estaban escondidos en la irrealidad de lo ideal o se desprenden ideas y conceptos, idealizados, a partir de la observación de lo real. Arte y ciencia convergen, porque son actos de creación, actos de conocimiento, actos valientes, un asalto a la nada, un ámbito donde pueblan seres misteriosos, quizá ligeramente más alargados que los seres de nuestra realidad objetiva. Jorge Luis Borges lo describió así (Amadeo Modigliani lo pintó y Alberto Giacometti lo esculpió) : « Siglos y siglos de idealismo no han dejado de influir en la realidad. No es infrecuente, en las regiones más antiguas de Tlön, la duplicación de objetos perdidos. Dos personas buscan un lápiz ; la primera lo encuentra y no dice nada ; la segunda encuentra un segundo lápiz no menos real, pero más ajustado a su expectativa. Esos objetos secundarios se llaman hrönir y son, aunque de forma desairada, un poco más largos. » […] Hay también creadores con sabor a genialidad intelectual que muestran al mundo otros mundos. De repente, un juego total. La certeza de encontrarse ante algo conocido y desconocido a la vez. Un Ramon Llull de principios de siglo XX, pero alejado del centro del mundo, en el sur profundo, aquél que se mira a sí mismo y no acierta a comprender la vileza de la geografía. Señoras y señores, apréstense a entrar en el universo (los universos) de Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari, porteño nacido en 1887 y fallecido en 1963, más conocido por su nombre artístico/místico/cósmico : Xul Solar, y su panjuego, el panajedrez. Trece filas por trece columnas. Cada pieza, un mundo ; cada casilla, una oportunidad para reescribir el universo. Si el ajedrez clásico tiene 10^120 posiciones, el panajedrez engloba a todas ellas y las multiplica por un número inimaginable. Vocales, consonantes, colores, planetas y constelaciones, todo unido en una urdimbre cuya imposibilidad, asusta. ¿ Reglas ? Las que convengan en el momento ; de ello se quejará Jorge Luis. ¿ Qué dios detrás de dios la trama empieza ? Ahí estaba la inspiración de uno de los grandes : Xul Solar, el demiurgo de Borges. De vez en cuando le daría entrada en su propio mundo literario, una manera tácita de reconocimiento. En el genial Tlön, Uqbar, Orbis, Tertius, el padre de todos los cuentos, leemos : « no hay palabra que corresponda a la palabra luna, pero sí hay un verbo que sería en español lunecer o lunar. Surgió la luna sobre el río se dice blor u fang axaxaxax mlo o sea en su orden : hacia arriba (upward) detrás duradero-fluir luneció. (Xul Solar traduce con brevedad : upa tras perfluyue lunó. Upward, behind the onstreaming, it mooned) ». En el panajedrez de Xul Solar las piezas eran planetas que navegaban por constelaciones del zodiaco, pero también eran consonantes que, al caer en las combinaciones silábicas de los escaques, podían formar palabras inventadas, en una combinatoria sin fin. Xul Solar se « explica » : « el fundamento de este juego es un diccionario de una lengua filosófica a priori que si se escribe con los signos elementales correspondientes de su sonido, especie de taquigrafía triple de líneas, forma y grifos, que se describe en otra ocasión, forma toda clase de dibujos (abstractos) y combinaciones musicales, también inscritas en las distintas posiciones de la marcha del juego. »

Noticia completa (Jot Down).

Foto extraída del mismo artículo.

Anuncios