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Niccolò Machiavelli, por Ridolfo del Ghirlandaio

Niccolò Machiavelli, por Ridolfo del Ghirlandaio

« Yo la suelo comparar [la fortuna] a uno de esos ríos torrenciales que, cuando se enfurecen, inundan los campos, tiran abajo árboles y edificios, quitan terreno de esta parte y lo ponen en aquella otra ; los hombres huyen ante él, todos ceden a su ímpetu sin poder plantarle resistencia alguna. Y aunque su naturaleza sea esta, eso no quita, sin embargo, que los hombres, cuando los tiempos están tranquilos, no puedan tomar precauciones mediante diques y espigones de forma que en crecidas posteriores, o discurrirían por un canal, o su ímpetu ya no sería ni tan salvaje ni tan perjudicial. […] » (El Príncipe, capítulo XXV). Como venía contándoles en la primera parte de este ensayo, en 1503 tuvo lugar la primera legación de Maquiavelo a Roma. Pero poco antes de partir, este había empezado a trabajar en un proyecto formidable y ambicioso, fruto de la brillante mente de Leonardo da Vinci y con el potencial de doblegar definitivamente a Pisa. ¿ De qué se trataba ? Lo describiré brevemente, pero sepan que merecería un artículo propio. El río Arno nace en los Apeninos y atraviesa Florencia y Pisa antes de desembocar en el mar de Liguria. Esto supuso que cuando los pisanos se rebelaron en 1494, la República de Florencia no solo perdió Pisa, sino también su acceso al mar. Y supuso también que (en los asedios posteriores) esta ciudad contaba con una vía de abastecimiento que Florencia difícilmente podía cortar. Pero a principios de 1503, y en un genial alarde de pensamiento lateral, a Leonardo da Vinci, que hasta hacía muy poco había sido ingeniero militar en jefe de César Borgia, se le ocurrió que si no se podía sacar a los pisanos del río, a lo mejor se podía sacar el río de Pisa : su plan consistía en desviar el Arno hacia un pantano al sur de la ciudad rebelde a través de dos canales, dejándola en dique seco. Además de su utilidad militar, el proyecto haría del Arno un río más navegable y ayudaría a controlar sus peligrosas crecidas. Cabe mencionar que esta no es la primera vez que Florencia intentaba algo parecido : cuenta un historiador de la época que en 1430 Brunelleschi convenció al Gobierno de su ciudad (¡ mediante la falsa y engañosa ciencia de la geometría !) de que podía desviar el río Serchio e inundar Lucca, que estaba siendo asediada. En aquella ocasión, sin embargo, lo único que acabó inundado fue el campamento militar florentino. A pesar de los desafortunados antecedentes históricos, la idea de Leonardo entusiasmó al gonfaloniero vitalicio Soderini, que encargó a Maquiavelo la supervisión del proyecto. La iniciativa fue ganando partidarios, por los posibles resultados que he mencionado pero también, sospecho, por la cara que se les iba a quedar a los pisanos cuando Florencia les dejara sin río.

Noticia completa (Jot Down).

Ilustración : Wikimedia Commons.

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