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George Brock - Out of print

George Brock – Out of print

Out of Print. Newspapers, Journalism and the Business of News in the Digital Age es varias cosas a la vez. Desde luego, una historia del periodismo reciente. Pero también un cronicón o inventario de sucesos invariablemente calamitosos. Remito al lector a la página 76, donde se ve cómo tres grandes curvas descienden en paralelo a largo del período 1980-2010. ¿ Por qué bajan las curvas ? Porque también lo hizo la difusión de la prensa británica en sus tres encarnaciones principales : regional, nacional y dominical. El saldo le deja a uno out of breath, que dirían los paisanos de Brock : en 2010 se vendieron la mitad de periódicos que en 1980. No da mejor el naipe en los Estados Unidos. Al pie de la página 75, una « V » colocada del revés refleja los ingresos por publicidad a partir de 1960. La curva sube hasta 2000, instante en el que, con ímpetu repentino, gira hacia abajo y se desploma. El gráfico dispensa otra noticia interesante. El dinero que aportaban los anuncios creció siempre en menor proporción que el PIB, y no sólo en menor proporción, sino en proporciones progresivamente más bajas, hasta el extremo de que en 2000, el año terrible, se abre ya una brecha considerable entre el auge de la renta nacional y el de la publicidad. Según Brock, esta circunstancia fue apreciada sorprendentemente tarde por los periodistas y los magnates de la industria. La bonanza general quitó hierro a la caída de ventas y contribuyó a enmascarar la dejadez de los anunciantes. El autor va aún más lejos en su diagnóstico retrospectivo : la radio afectó negativamente a los periódicos, y también lo hizo la televisión. Internet ha agravado una crisis que se remonta, nada más y nada menos, que a 1950. George Brock ha sido periodista del Times durante un montón de años e imparte ahora cursos para sus colegas en una universidad de Londres. Su visión es primero inglesa y luego norteamericana, y a continuación, por decirlo de alguna manera, periférica y un pelo borrosa. En consecuencia, resulta lícito preguntarse en qué medida rigen sus reflexiones para el resto del mundo. La respuesta es que Asia no sigue las mismas pautas que Europa o Norteamérica. En India, por ejemplo, está aumentando la circulación de periódicos. Pero también está haciéndolo, con gran rapidez, la alfabetización, fenómeno que inhabilita una comparación directa entre lo que pasa allí y lo que ocurre entre nosotros. En el entorno europeo/americano, las cifras son homogéneamente adversas. En ocasiones, casi increíblemente malas : en la Unión Europea, los ingresos totales de la prensa (publicidad + ventas) se han encogido a una media del 10,6% anual entre 1995 y el 2007 (p. 138). Cabría afirmar, como en las teleseries de médicos : « Se nos va, el enfermo se nos va ». La prensa vuela camino de la UVI y sí, se diría que se nos va, no importa la modalidad o el país. Lo más preocupante es el síncope de los diarios nacionales, por ser éstos los verdaderamente eficaces en la conformación de la opinión pública. Antes de echarles un responso y despedirse de ellos para los restos, parece obligado recordar cómo eran, qué pretendían, y qué esperaba de ellos el ciudadano.

Noticia completa (Revista de libros).

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