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El Greco - Vista de Toledo (1608)

El Greco – Vista de Toledo (1608)

El 31 de marzo se cumplieron cuatro siglos de la última voluntad del Greco a su hijo. Le pedía que fuese preparando todo lo que debiera para hacer el tránsito hacia el otro lado del espejo. Siete días más tarde moría a los 73 años, en Toledo. Su hijo Jorge Manuel Theotocopuli lo preparó todo, incluido un inventario de todos los bienes que en vida había acumulado su padre, incluyendo los 130 libros que componían su biblioteca. Una cifra corriente entre los pintores contemporáneos del griego. Ahí aparecen 27 libros en griego y 67 en italiano, más 17 libros de romance (castellano) y 19 de arquitectura. Siete años más tarde su hijo se casa y hace inventario de sus posesiones : de los 94 libros en italiano y griego quedan 20 y de los 17 en español, sólo 9. De los que han sobrevivido a la falta de liquidez del hijo destaca una edición de 1552 del Tratado de arquitectura de Vitruvio y la segunda edición de las Vidas de Vasari, de 1568 (que se vende a casi un millón de euros). El valor de estos dos ejemplares reside en el subrayado y las anotaciones que El Greco hizo en la mayoría de sus páginas, en cada una de las ideas que descubre. En unos casos es su alimento e inspiración, en otros la fuente de su ira y rapapolvo. En esas páginas tiradas con una caligrafía exquisita, a veces en griego y otras en una mezcla durísima de itañol (italiano más español), encontramos lo más parecido a lo que debió ser el pintor más desfigurado por la historiografía del arte. Por ahí se cuelan los pensamientos, la intimidad y la identidad del pintor. Un pintor filósofo le llamaron, porque escribía y replicaba, porque se revolvía cuando algo no le gustaba y se atrevía a tocarle las narices al mismísimo monarca, que era más de Miguel Ángel que de Tiziano, más de dibujo que de luz y color. No habíamos entrado hasta el momento en La biblioteca del Greco, para descifrar quién fue. Es la primera vez que una exposición acomete el ejercicio de darle voto a él y callar el historiador (todo lo que pueda). Es la primera vez que El Greco levanta la voz para reclamar su palabra y su pensamiento, su concepción de la pintura, sin tristes tópicos, sin vaguedades. Sin disfraces que no le encajan. Para la cita el Museo Nacional del Prado y la Biblioteca Nacional Española unen fuerzas, y José Riello y Javier Docampo su investigación para montar la introducción a todo este orgasmo celebratorio de la muerte del Greco. Esa es la venganza del Greco, que en medio de los fastos políticos de la utilización de su figura para fines menos artísticos se subleva contra todo lo que los muertos dijeron de él una vez muerto y lo que los vivos han aprovechado para decir en este último año. La biblioteca del Greco no es una oportunidad perdida, es una exposición con vocación política, reivindicativa y resistente, que toma partido contra la manipulación del pintor y se inscribe en la línea de excelencia de las tres exposiciones temporales que pueden verse en estos momentos en El Prado, junto con Las Furias y Rubens. ¿ Qué grita El Greco desde esas casi 18.000 palabras que ha dejado escritas en los márgenes ?

Noticia completa (El Confidencial).

Ilustración : Wikimedia Commons.

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