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Bohumil Hrabal, los frutos amargos del jardín de las delicias

Monika Zgustova – Bohumil Hrabal, los frutos amargos del jardín de las delicias

Cuando murió Bohumil Hrabal (Brno, 1914 – Praga, 1997), dijeron que se había caído de la sexta planta del hospital en el que estaba ingresado mientras intentaba dar de comer a las palomas. Pero lo cierto es que el escritor checo, que llevaba años enfermo, se arrojó por la ventana. « El suicidio fue un tema recurrente en su filosofía y acabó cometiéndolo », asegura su traductora al español, Monika Zgustova, otorgándole al novelista la categoría de filósofo porque « en sus libros había tanta literatura como filosofía ». Zgustova, que conoció al escritor en 1987 cuando preparaba las primeras traducciones de su obra al castellano y al catalán, también es la autora de Los frutos amargos del jardín de las delicias, la primera y más publicada biografía de Hrabal, que Galaxia Gutenberg edita ahora en España. Y también es la comisaria de una exposición homónima sobre la vida y obra de Hrabal que acoge la Casa del Lector, en Matadero Madrid, con motivo del centenario del nacimiento del autor. La muestra, que cuenta con la coproducción del Centro Checo de Madrid y la colaboración del Museo Nacional de la Literatura de la República Checa y de la oficina de turismo de Praga, recoge originales de las obras de Hrabal, primeras ediciones dedicadas de sus libros, fotografías inéditas del autor en Praga y en sus visitas a España y de los lugares que habitó, y una colección de 30 carteles publicitarios de las películas que adaptaron sus obras al cine. La mayoría de ellas las dirigió Jirí Menzel y tres de las más famosas serán proyectadas como complemento a la exposición : Yo serví al rey de Inglaterra, Alondras en el alambre y Trenes rigurosamente vigilados, que, como recuerda el director de Casa del Lector, César Antonio Molina, « fue una película muy importante para los estudiantes españoles en los últimos años del franquismo ». El cineasta checo, que según Molina probablemente vendrá a Madrid para participar en el ciclo, habla así de su admirado Hrabal : « Describió muchos horrores y bestialidades de la vida sin asomo de depresión o desesperación ; al contrario, nos enseñó a prepararnos para aguantar sus durezas sin perder el sentido del humor. Su amor por la vida fue sobrio : no la separaba de la muerte ; y su amor por la gente estaba desprovisto de cualquier sentimentalismo : amaba a las personas tales como eran, con sus fallos y sus vicios ».

Noticia completa (El Cultural).

Ilustración : Casa del Lector.

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