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Dominio Público : Saint-Exupéry, ¿ una marca de yogures más ?

Dominio Público : Saint-Exupéry, ¿ una marca de yogures más ?

La semana pasada se anunció que los herederos de los derechos de autor del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry están buscando depositando marcas comerciales sobre los protagonistas de El Principito para poder seguir cobrando derechos a pesar de que esta novela, como las otras obras de este autor, vayan a elevarse al Dominio Público, en ciertos países, en 2015. En Francia la obra de Saint-Exupéry, « mort pour la France » en 1944, estará protegida hasta 2032, los herederos de muertos en combate beneficiándose de una prorroga bastante consistente y… difícil de calcular. No obstante, en los países en los que el plazo de protección está de 70 años a partir de la muerte del autor, El Principito se elevará al Dominio Público. Hace unos meses leímos que los propietarios de los derechos sobre las aventuras de Tintín están planeando publicar aventuras nuevas para evitar que el reportero belga entre en el Dominio Público en 2054. En el caso del Principito, la obra de literatura más vendida y traducida en el mundo después de la Biblia, la idea es controlar y cobrar por las adaptaciones y otros productos derivados gracias al derecho de las marcas. Los personajes de la novela han sido depositados como marcas comerciales, como lo son Ronald McDonald, Mister Proper… El hecho de registrar personajes de ficción para crear franquicias no es ninguna novedad, ya se da el caso para muchos héroes de cómics. La novedad ahora radica en que este procedimiento se utiliza para prorrogar el monopolio de los herederos más allá de la entrada en el Dominio Público.
Esta táctica constituye una temible amenaza para el Dominio Público, que podría acabar « disolviéndose » en el derecho de las marcas si se viera generalizada. El caso del Principito no es un caso aislado : otros personajes emblemáticos, Popeye, Tarzán, Zorro o Sherlock Holmes, que teóricamente deberían pertenecer al Dominio Público, ya han sido objeto de intentos para « bloquearlos » con el derecho de las marcas.
El derecho de autor y el derecho de las marcas son dos ramas de la propiedad intelectual. El primero protege las obras del espíritu, y el segundo releva de la propiedad industrial, permitiendo a actores económicos de distinguir sus productos y servicios de productos y servicios similares de la competencia. La diferencia fundamental entre estos dos tipos de protecciones es la duración : el derecho de autor está limitado en el tiempo, en principio, 70 años después de la muerte del creador, mientras que una marca es válida durante 10 años, pudiendo ser renovada y posiblemente no extinguirse nunca si el trámite de renovación se lleva a cabo correctamente.
Desgraciadamente, existe cierto hueco jurídico que permite a los posesores de derechos de autor utilizar esta táctica sin que se les pueda acusar de copyfraud, o sea de reivindicación abusiva de derechos sobre elementos pertenecientes al Dominio Público.
Existen numeroso ejemplos en los que la Justicia, en varios países, ha enunciado sentencias que permitieron la protección del nombre o personajes de ficción : Tarzán no logra entrar en el Dominio Público, el Zorro tampoco, aunque periódicamente se presenten recursos contra la validez de estas marcas… Pero también en algunos casos, la Justicia le ha dado la preferencia al Dominio Público. El Tribunal Supremo de Estados Unidos sentenció, en 2003 que el derecho de las marcas no podía ser utilizado para crear « copyright mutantes » y tener como efecto el impedimiento de entrar en el Dominio Público. Recientemente, en Estados Unidos, un juez dictaminó que el personaje de Sherlock Holmes sí pertenecía al Dominio Público, aunque algunas de las obras de Conan Doyle estaban todavía protegidas en este país. Inmediatamente después de la sentencia, la Conan Doyle Estate, que pretendía alargar la protección de la obra del escritor británico, registró marcas sobre el nombre de Sherlock Holmes y su silueta, con el objetivo de recuperar el control sobre el personaje…
El uso del derecho de las marcas con el fin de « neutralizar » el Dominio Público y evitar que la obra pudiera ser libremente utilizada una vez terminado el plazo de protección constituye un riesgo para el ciclo de la creación que se basa en el hecho de que las obras del espíritu puedan volver al público. Pero si el derecho de autor y el derecho de marcas tienen el mismo valor jurídico, ¿ qué se puede hacer para que prevalga uno sobre otro ? ¿ Puede la marca tapar el Dominio Público ? o al contrario ¿ Debería el Dominio Público neutralizar la aplicación de una marca ? Cuestiones difíciles de resolver a nivel jurídico… Mientras tanto esta situación es el reflejo de la gran fragilidad del Dominio Público, que debería lograr un reconocimiento positivo y pleno por la Ley para poder sobrevivir…

Esta entrada es un resumen del artículo publicado en (ActuaLitté).

Ilustración : Wikimedia Commons.

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