Etiquetas

Harry Clarke - The year's at the spring, an anthology of recent poetry (1920)

Harry Clarke – The year’s at the spring, an anthology of recent poetry (1920)

Posiblemente el artista más admirado, delicado y oscuro de la Irlanda de la primera mitad del siglo XX cuyas obras ilustraron algunos de los textos más importantes de la literatura universal fue también el más célebre y recordado vidriero de su época. Su extraordinaria habilidad para el dibujo y las tramas gráficas en sus ilustraciones editoriales, su envidiable manejo de la luz, la composición y el color en el arte de los vitrales y su peculiar interés por explorar el reverso tenebroso de la naturaleza humana, le valió la consideración de ser uno de los genios más extraños de su tiempo. Harry Clarke (Dublín, Irlanda, 1889 – Coira, Suiza, 1931) estuvo desde su nacimiento ligado al concepto de Arts and Crafts. Su padre era el propietario de Joshua Clarke&Sons, un taller de fabricación artesanal de vitrales y decoración religiosa que alcanzaría cierto renombre y satisfaría numerosos encargos en países como Irlanda, Reino Unido, EE UU o Australia. Tras haber estudiado en el colegio jesuita Belvedere y después del fallecimiento de su madre, el todavía adolescente entra como aprendiz en el taller familiar en donde descubrirá las claves del oficio al tiempo que asiste a la Dublín Metropolitan School of Art, hoy National College of Art and Design, reforzando sus conocimientos en clases nocturnas. Harry Clarke fue una especie de obrero de la ilustración. Con la dedicación metódica de un trabajador enamorado de su oficio, dedicó su corta vida a traducir en imágenes los encargos ajenos, en especial en el caso de sus vidrieras hagiográficas, literarias o decorativas, y a sus propios proyectos en el campo de la ilustración editorial. El hecho de que su principal sustento económico proviniera de los encargos del taller familiar y su temprana muerte a los 41 años explica su relativamente escasa obra editorial, tan solo 6 libros, que contrasta con su pingüe producción de vidrieras, más de 130 a lo largo de su vida, de la que aparece una pequeña muestra en este reportaje de la televisión irlandesa. Centrándonos en su labor como ilustrador, su primer proyecto importante fue el de las ilustraciones que realizó para los Cuentos de hadas de Hans Christian Andersen. En un viaje a Londres en 1913, casi abatido tras haber sido rechazado por varias editoriales, Clarke contacta con George Harrap : un editor que comprende la naturaleza del proyecto y queda maravillado con las ilustraciones que aquel muchacho enjuto, espigado y de aspecto enfermizo le ofrece. De manera arriesgada pero visionaria, Harrap&Co decide apostar por él no solo aceptando su propuesta sino encargándole además una edición de lujo ; ambas publicadas en 1916. Ilustraciones respetuosamente fieles a los textos a los que acompañan y que se dividirán en dos tipos : por un lado, aquellas realizadas con un tratamiento amable y colorista que a menudo ha sido comparado con el trabajo de otros autores como Edmund Dulac o Kay Nielsen y por otro aquellas más minuciosas y recargadas en blanco y negro que se convertirían en su sello inconfundible.

Noticia completa (El País).

Ilustración : Wikimedia Commons.

Anuncios